La Coctelera

Categoría: Con toda modestia

Motivación moral

--engelson, me temo que te ha tocado a ti
--¿que me ha tocado el qué?
--meterte en el colisionador a investigar un...
--¿habéis comprobado ya si se ha gripado el proxy?
--sí, está comprobado y está perfecto
--¿hay trazas de actividad colifloral?
--ni rastro, lo hemos comprobado tres veces
--pues va a ser que no...
--¿te niegas a entrar en el colisionador mientras está funcionando?
--no es que me niegue, es que no me da la real gana
--¿que no te da la gana?...ahora mismo hablo con el director
--por mi como si hablas con tu puta madre, yo sólo respondo ante el presidente

[...]

--engelson, soy el presidente Zapatero
--buenas noches sr Presidente, buenos días aqui desde Suiza
--a ver engelson, que vaya bronca me ha echado la Merkel...
--¿quien?
--la presidenta de Alemania
--ah sí
--engelson, ¿no te mandé a Suiza para servir de observador y enlace?
--precisamente a eso: observar y enlazar
--¿y te da una orden el jefe de operaciones y le mandas a la mierda?
--precisamente por eso sr Presidente, a mi, órdenes las justas
--te lo pido como un favor personal, haz lo que te han dicho
--es que yo creo que meterse en el colisionador no es precisamente "observar"
--engelson, me lo han explicado, sólo tú estás capacitado
--ya sr Presidente, ya me doy cuenta de eso, pero...
--¿y no podías haberme llamado en vez de liar la que has liado?
--¿a las tres de la mañana?, que no se le ocurra a nadie llamarme a mi a esa hora
--venga hombre, hay que ser razonable, es una emergencia de las que te gustan
--vale sr Presidente, pero que conste que me toca mucho los cojones
--gracias engelson, te apuntas una semana más de vacaciones
--estoo, ¿y un cursillo sobre técnicas de buceo en las Seychelles?
--vaale venga, hasta mañana, espero tu informe ansioso
--buenas noches sr Presidente, a sus órdenes siempre

[...]

--pues eso engelson, me temo que te ha tocado a ti...
--¿que me ha tocado el qué?
--joder, que hemos perdido una hora ya y...
--eh, eh, caraculo, cuidadito con el vocabulario
--...
--a ver que yo me entere, ¿quien ha decidido que entre yo?
--el ordenador central, ha calculado todas las variables y...
--¿qué ordenador?, ¿qué variables, ¿qué...
--...mira, ahí está la técnico encargada, ella te lo explica
--...pobre chica, debe estar agotada, dejémosla descansar...¿por donde hay que entrar?
--espera engelson, igual mejor antes te explicamos el problema
--bueno, si te parece necesario...
--ya sabes que los datos sobre la observación de partículas son...
--querrás decir sobre la observación particular
--...bueno sí...ya sabes que la información sobre la observación particular va sobre una red de alta velocidad, calculamos de diez a veinte PetaBytes de datos anuales y...
--ya, que se ha petado la red con tanto PetaByte
--no, no es eso, simplemente ya no hay datos, los sensores no recogen nada, cero petas
--¿y?, aparte del drama de que no haya petas me refiero
--joder, ¿te parece poco?, nos hemos gastado una millonada y...
--ese vocabulario, más educación, gilipollas encorbatado y friki
--...
--insisto, ¿y?
--según el ordenador, o se ha quemado un chip o se ha abierto una puerta a otra dimensión donde lo horroroso es lo cotidiano
--vaya chorrada, qué sabrá el ordenador sobre dimensiones horribles
--porque el simulador ha costado 126,7 millones de leuros y ha sido desarrollado por...
--¿hay algún cementerio indio por aqui cerca?
--que yo sepa no, estamos en Suiza, tal vez hindú pero no lo sé
--¿y alguna instalación militar americana subterránea?
--no, esto es Suiza
--ya, ¿y algún complejo militar americano excavado en una montaña?
--no que yo sepa
--a ver, que comparezca raudo ante mi el responsable del simulador, que le voy a freir a preguntas
--engelson, es la misma chica de antes, la que está ahi...


totalmente agotada

--poobre, si está tan cansada seguro que es porque es muy competente...
--..no sé, a mi me parece un escándalo y una dejación de sus funciones y...
--¿es que aqui no tenéis corazón?, ¿no veis que está muerta de cansancio?, pobrecilla ella...
--pero si vino ayer de vacaciones
--con más razón todavía...
--engelson, se nos acaba el tiempo
--sssssh, habla más bajo que no se despierte, mira qué carita de estar a gusto...
--...
--a ver, ¿qué decías?
--ya nada, es demasiado tarde...ya sólo queda encomendar nuestras almas a diox...
--cuidao que habló el optimista, a ver ¿donde está la puerta?
--engelson, son 27 kilómetros de túnel y hay partículas rulando a alta velocidad y...
--¿y qué?
--que sólo quedan diez minutos...
--¿y?
--...nada, nada...aqui tienes un chip de repuesto por si es eso, si se ha abierto una puerta interdimensional...
--déjame que me preocupe yo de eso, ¿dices que no hay trazas de actividad colifloral?
--no, toma esta pda con los planos
--los planos los tengo memorizados, anda, haz algo útil y ponle esta mantita a la señorita...
--¿eh?, sí, sí, deprisa por favor
--tranqui tronco
--nueve minutos y contando...¿te he dicho que se puede crear un agujero negro que...
--mira que me está apeteciendo comerme un Tender...
--...
--bueno, allá que voy...
--mucha suerte, la vas a necesitar, si fallas será como si la humanidad jamás hubiera existido
--ya ves tú...hala, hasta luego...

El autor se introduce en el Gran Colisionador de Hadrones sin miedo ninguno y sin sus gafas de vigilar, en una mano lleva su glock con silenciador y en la otra una linternita que sujeta con esa manera rara de sostener las linternitas que tienen en las pelis americanas. Lo primero que hace, es asegurarse de la no-existencia de moléculas coliflorales en el ambiente intertunelar, comprobado este punto el autor empieza a andar cada vez más deprisa, al poco se encuentra con la primera partícula teniendo por tanto su primer encuentro particular, el autor la ignora y empieza a correr esperando no haberla ofendido, casi de manera imperceptible las partículas empiezan a ser más abundantes, el colisionador ahora está a pleno rendimiento y las partículas recorren el túnel a la velocidad máxima, a toda hostia. De repente el autor pone cara de percatarse de algo, ya sabe qué es lo que está fallando y cómo solucionarlo pero también se da cuenta de un hecho más horrible que la peor de las pesadillas que la mente humana sea capaz de imaginar: todo este asunto seguro que termina clasificado como confidencial y alto secreto y jamás podrá contar todos los detalles en su blog, sólo podrá relatar los pasajes más modestos y humildes porque en caso contrario se vería obligado a hacer desaparecer al posible lector...qué digo lector, a esas miríadas de lectores que en la tranquilidad de su hogar o lugar de trabajo duermen tranquilos porque alguien vela por su seguridad, y esas millones de lectoras, todas de precioso culo, que constantemente se hacen fotos a si mismas en las actitudes más románticas y voluptuosas que se pueda imaginar mientras intentan reunir el valor necesario para enviarlas por correo electrónico al autor y que este, en su magnánima modestia, las haga muy felices al contestarlas con un escueto: "bonito ojal". Un minuto más tarde, después de hacer unas cositas, el autor saca del bolsillo de su pantalong el intercomunicador hadronal y pulsa el botón que le conecta con el jefe de operaciones...

--engelson a jefe de operaciones, engelson a jefe de operaciones, cambio...
--sí, sí, aqui el jefe de operaciones...estoo...¿qué tal?
--pues asi para empezar, que si yo repito el mensaje tú también
--...¿eh?...¿qué tal todo por ahí?, ¿qué tal todo?
--¿por donde?
--...
--... ...
--pregunto que a ver qué tal todo por ahí, repito, qué tal todo por ahí
--ah, bien, bien, asunto solucionado, te estaba vacilando con lo de repetir, hombre
--joder qué alegría, ¿puedo anunciarlo por megafonía entonces?
--espera un poco, ¿tienes una cámara a mano?
--¿eh?...sí
--vale, al loro, es vital que sigas mis instrucciones al pie de la letra, cuando lo anuncies sin duda habrá un gran ¡bravooo! y la técnico fatigada se despertará, quiero un afoto justo de ese momento, procura que el grito general de alivio tenga un volumen alto para que se despierte medio asustada y se levante dando un gran bote saltarín, quiero al menos doce megapíxels con un 18-24mm a f8 con el iso más bajo posible, disparo en ráfaga y formato raw, por supuesto
--...
--eh, ¿me has oido lo que he dicho?
--...sí, sí, lo haré encantado, es que estoy llorando de alegría

Tierna modestia estival

Pongámonos en situación. Hay sesión casera de Pocoyó, el enano ha decidido que baby einstein ya no le motiva lo suficiente y ahora disfruta mucho siguiendo las complicadas tramas argumentales que giran en torno a las andanzas de este simpático personaje y sus amiguitos Pato y Ely. Mención especial para el perrito Lula, un personaje que puede parecer secundario pero que rebosa honestidad por los cuatro costados. La nativa islandesa está atareada en misteriosos quehaceres lejos de la influencia del citado producto audiovisual, servidor se encuentra a cargo de la supervisión de las evoluciones de la unidad de carbono primogenital, básicamente mi tarea consiste en vigilar al enano durante los títulos de crédito que hay entre capítulo y capítulo, ya que hay que abortar sus instintos escaladores e impedir que se suba a la mesa baja que actúa como barricada frente al televisor, lugar muy privilegiado porque le otorga un acceso directo a la manipulación del equipo de música, al llamativo y parpadeante router inalámbrico y al reproductor multimedia con sus atractivos botones y su eterna promesa de diversión sin fin.

En un momento dado el capítulo se acaba, yo estoy totalmente espatarrado en el sofá y mi córtex cerebral se halla en modo multitarea, alcanzando la increíble cifra de dos procesos ejecutándose al unísono. No daré pistas, por el puro bien de la humanidad, del tema que ocupa mi mente en segundo lugar, pero dentro de lo que bien podría llamarse "Proceso Uno", observo atento pero disimulando las evoluciones del retoño que aprovecha la pausa para ir a la única estantería a la que tiene acceso, descoloca los libros y los vuelve a colocar a su manera, parece cómo si estuviera decidiendo qué libro leer, con sus pequeñas manos pasa las páginas de mi querido y súpergastado ejemplar del "Asi habló Zaratustra" y tras unos instantes de aparente lectura, pone boquita de piñón sacando un poco la lengua y emite un sonido de pedorreta que evidencia su opinión sobre las inquietudes filosóficas: "prrrrrrrrr", minúsculas gotas de saliva pedorretil caen justo sobre mi capítulo preferido, impregnando ligeramente las páginas de una sustancia que, dentro de unos años, será requerida y solicitada por miles de jóvenes ligeras de ropa cómo preludio, interludio y postludio de algo para lo que está modesta y genéticamente predestinado desde su misma cuna.

Suena la música que indica que acaban los títulos de crédito y empieza otro interesante capítulo de Pocoyó, el enano instintivamente gira la cabeza hacia el televisor y adopta una postura sentada de atención agarrando tiernamente un cojín, el capítulo empieza que parece que es de noche, el enano mira la pantalla y su expresión cambia ligeramente, me mira a mi y vuelve a mirar la pantalla, se levanta y se dirige hacia el sofá donde yo estoy plácidamente tumbado en plan muy intelectual, echándome una genuina mirada de no haber roto un plato en la vida y de no tener intención de hacerlo nunca de jamás, el capítulo me suena, creo que se cae una estrella y Ely se hace muy amigo de ella y después Pocoyó y su inseparable y fiel Pato la vuelven a dejar en su sitio

--padre, ¿puedo ver este capítulo recostado sobre tu musculado abdomen?
--sí que puedes, procede a acomodarte a tu gusto
--gracias
--no hay de qué

[casi nada más empezar la estrella se cae de su sitio en el cielo con un ligero "piuuuuuuu", el enano empieza a llorar con mucho sentimiento y estoy seguro que no es un llanto de que no quiere acabar el yogur, llora a lágrima viva e intensidad media, afectado sin duda por la lacrimógena escena de la caída estelar, sobra decir que la tensión es máxima debido a la crudeza de las imágenes]

--¿qué pasa?, ¿qué pasa?, ¿por qué lloras?
--padre, buaaaa...la estrellita...buaaaaaa
--no llores hombre, que no pasa nada

[pasada de mano tranquilizadora, ósculo paterno-mejillal, acomodación del timbre de voz a lo emotivo de la escena]

--veenga tranquiiiilo que no pasa nada, hombre
--buaaaa, la estrellita se ha caído...¿por qué se ha caído, padre?
--que no pasa naaada, que no se ha hecho daaaño
--pero se ha caído...estaba en su sitio y se ha caído sola...

[paso del proceso mental dos a estado durmiente, ligero cambio gestual y adopción de un rol más tranquilizador aún]

--es que las estrellas también se caen, pero se levantan y ya está
--ya, si ya me acuerdo que acaba asi pero no puedo evitar llorar...buaaa

[lanzamiento proceso urgente de búsqueda argumental, prioridad 10, cláusula union all]

--bueno venga, que no pasa nada...mira mira, se ha hecho amiguita de Ely...
--sí, pero se ha caído, ya no luce su brilla-brilla en el firmamento nocturno...
--eh...bueno sí...ahora la levanta Pocoyó...¿pero tan mal rollo te da?
--sí padre, una congoja que no puedo ni explicar...

[intensificación de contacto físico, acariciamiento capilar, paso a modo susurro]

--¿y por qué será?, si ya sabes que ahora ponen en su sitio a la estrellita
--no sé padre, será porque soy pequeño...
--claro, seguro que sí, ¿estás mejor ya?
--sí padre, pero agárrame fuerte hasta que acabe el capítulo
--no preocuparse por eso que aqui estoy yo
--pero cuando acabe que corra el aire, ¿vale?
--vale, campeón

Y asi fue cómo los dos superamos aquella crisis, aquel pedazo movidón. Después me acordé que ya le había pasado otras veces, que se caía la puta estrellita y el tío se ponía a llorar. Dejemos a un lado la evidente lectura de que si el hijo es asi de sensible cómo será el padre, y centrémonos por un instante en la imagen de un pequeño de gran belleza llorando desconsolado para acabar en lo que yo considero más destacable de esta historia sacada de la realidad más cotidiana: el elegante bronceado del que ahora mismo soy modesto portador y que hace que mi musculatura en general, y la de mis bíceps en particular, se vea resaltada aún más si cabe, ¿es acaso posible imaginar escena más tierna?...lo dejo a vuestra consideración y a la del público en general. Aqui dejo esta interesante experiencia en formato postal, asi exactamente sucedieron los hechos y aqui pervivirán por siempre, para su posterior consulta y aprovechamiento universal.

24, Modestia electoral

Había pensado por un segundo escribir un post en tono amable y casual explicando los motivos de mi escasa frecuencia de publicación, una disculpa asnal agradeciendo de todo corasón el que sigais visitando este blog y por tanto proporcionándome jugosos ingresos. Al segundo siguiente, pensé que a ver por qué tenía yo que disculparme cuando tengo para eso, para abrir mi alma, una categoría especial en la que procuro dar a conocer detalles de mi vida, detalles reales, momentos tomados al azahar que dan buena muestra de esa enorme humildad que me adorna, la sencillez de mis actos y esa modestia sin la cual todos vosotros no seriais más que el subproducto de la digestión de algún zombi cualquiera. Tengo la amabilidad de mostraros, en formato postal, el relato de unos hechos verídicos que sucedieron durante la última campaña electoral, más que nada para que sepáis que cuando no publico nada es porque estoy ocupao.

*****

El presidente Zapatero ha insistido en que el autor esté personalmente a cargo de la seguridad del acto electoral central en el marco del último proceso electoral. Se han recibido informes sobre la fecha exacta de un posible atentado zombi contra su persona y el asesor de imagen de la campaña considera que no sería bueno para los intereses del partido que el presidente vaya a ser devorado vivo mientras pronuncia un discurso televisado ante un nutrido público de obreros del metal, gays y estudiantes de ingeniería eólica.

El momento estelar del mítin se acerca, la aparición del presidente es inminente, el autor se coloca en un lugar cercano a la tribuna de oradores y pone en alerta al resto del personal de seguridad anunciando por el micro camuflado en su muñeca derecha: "el jilguero está llegando al nido", está impecable con su traje y corbata y el pinganillo asomando por la oreja derecha. Se produce un ligero revuelo cuando el presidente aparece y empieza a hablar pero el motivo es que la gente de las primeras filas, en su mayoría mujeres, están más pendientes del autor que de las palabras del presidente. El autor se pone las gafas oscuras de vigilar con la esperanza de que la atención de las mujeres se vuelva hacia el discurso presidencial pero el intento resulta ser un fracaso, al ponerse las gafas el autor todavía tiene más pinta de enrollado.

Llega el momento central del discurso, hay diez mil personas en el recinto y nueve mil están más pendientes del autor ahí colocado que de las palabras del presidente; las mujeres piensan en darle un repaso completo, los gays en qué opinará sobre el tema del aceite, y los obreros del metal piensan en sus parejas y en comprarse algún aparato para hacer abdominales. En un momento dado, el autor mira hacia a un lateral y al principio no se percata porque parece la típica persona con carnet del partido, pero ve cómo una figura renqueante vestida con un casco amarillo y un mono azul cubierto de sangre seca con una tubería clavada en medio del pecho avanza hacia el presidente, el autor flexiona su brazo, la costura de su camisa a la altura del bíceps cede con un "craac" y acercando el micrófono a la boca, exclama la más terrible de las claves convenidas en lo que a peligro presidencial se refiere: "zombi, zombi a la derecha del jilguero; casco amarillo, mono azul y tubería cobre clavada en pecho". Dichas estas palabras todo sucede como a cámara lenta y es porque el autor se pone en acción, el zombi está a punto de tocar al presidente, justo en ese momento una chica rompe decidida el cordón de seguridad y avanza hacia al autor con una libretita y un rotulador para que le firme un autógrafo y a ver si le da un beso, el zombi tiene al presidente a su alcance, el autor observa que la chica tiene las manos bonitas, se para y amablemente la firma un autógrafo con dedicatoria, la chica llora agradecida, el autor la estampa un beso en cada mejilla, la chica se desmaya y el autor la deposita en el suelo teniendo especial cuidado en que su culo repose cómodo, el zombi magnicida tiene al presidente Zapatero al alcance de sus hambrientas fauces, el autor llega de un salto, se pone por pura precaución e higiene unos guantes blancos de látex, arranca la tubería del pecho del zombi y le mete dos hostias con toda su fuerza en medio del cráneo, el zombi cae al suelo cómo un guiñapo, el presidente que no se había enterado de nada cae al suelo desmayado del susto, el autor le deja caer y dice al micrófono de su muñeca: "el jilguero reposa, repito, el jilguero reposa".

Cuatro horas más tarde el autor ya ha conseguido localizar al autor intelectual del atentado, se trata del periodista Jimenez Losantos, lleva tres horas de interrogatorio en la sala B de la uaz y no ha conseguido sacarle ni una palabra sobre sus cómplices. El autor está harto, si le dejaran trabajar haría tiempo que el tío habría cantado por soleares pero ha recibido órdenes concretas del presidente: no debe usar métodos agresivos de interrogatorio, o sea, que no le puede hacer pupita, que cómo es bien sabido es la forma más democrática de conseguir información. Asi no hay quien trabaje piensa el autor, con la cara de culpable que tiene, las únicas palabras que ha conseguido han sido "ese zombi es un héroe, más cómo él debería haber en este país de pandereta", palabras que han llenado de ira al autor. "Dime lo que quiero saber", grita el autor mientras con una mano le agarra de la garganta apretando hasta casi asfixiarle, el tío ni se inmuta, el autor sospecha que está acostumbrado a que le asfixien, qué curioso. Al rato, el autor tiene una idea, "espérame que ahora vuelvo" dice al interrogado que está atado a una silla, va a todo correr hasta su casa y vuelve con dos deuvedés e inserta uno en un reproductor, coloca al Losantos frente a un televisor de 32 pulgadas y sale del recinto mientras pulsa el botón de play.

--...tesoooro, tesoooro, tesooooooro...
--jiji, jajaja
--...
--¿alguien sabe qué hay en ese cofre?
--llaves, son llaves
--síí, es un cofre lleno de llaves
--y asi acaba un divertido día con Pocoyó, Bravo por Pocoyó

Seis minutos más tarde el autor entra en la sala B, la cara de Losantos está desencajada, fuera de sí, a punto de perder el control y traspasar la delgada línea que separa la cordura facha de la locura más absoluta. El autor coge seis kleenex, los pliega cuatro veces y con mucho cuidado le seca la baba que le cae por la comisura de los labios; después, amablemente le echa un cubo de agua helada para que se refresque y le habla

--¿me dirás ahora lo que quiero saber?
--no, yo no sé nada, y aunque lo supiera tampoco lo diría...jiji...llaves, eran llaves...
--dime Losantos, ¿has visto baby einstein alguna vez?
--mmm, creo que no...ely...ely tiene manchas en la cara, está malito...
--pues mira, te voy a poner un capítulo y te aviso que tengo veinte más
--tú mismo, no puede ser peor que esto...pato...cuaaaac, pato...

--...tararara, tiririrí
--ñiii, ooooh, glgl
--la tasa, el bol, la hamaca...
--tachán, sluuurrrp...tatatachaaaaaaaan
--chucuchú, chucuchá, toprof, topraf...

--basta, basta por el amor de diox, no lo soporto más, hablaré
--ah, ¿ahora quieres hablar?, has aguantado dos minutos
--joder, quita eso por favor, dale al stop
--espera que ahora viene lo bueno: muñequitos que suben y bajan
--aaaaaaaaaaagh, noooooooooooooooooooooo
--espera...mira, mira, la canción de la granja
--noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
--venga, canta conmigo: "en la granja de mi tía, iiia iiia oo"
--hablaré, he sido yo, ha sido idea mía y del pedrojota

El autor escucha la confesión de Losantos, no la graba ni toma apuntes porque tiene memoria fotográfica y en ese momento, la verdad, es que no le da la gana. Los detalles son escalofriantes, la conspiración es al más alto nivel y están implicados muchos personajes conocidos de las más variadas esferas. El autor entorna los ojos mientras hace cómo que escucha, está calculando cuantas jornadas de 24 horas deberá completar hasta conseguir desactivar el intrincado engranaje conspiratorio, y también está intentando determinar si esas jornadas deberían considerarse horas extras de tipo 3, al fin y al cabo, salvar la democracia y mantener la confianza en el estado por parte del tejido social de todo un país no es algo cómo para andar racaneando, ni que te vengan después pidiendo facturas documentando gastos que son dificiles de justificar desde el momento en que todos ellos sirven al glorioso objetivo de asegurar el mantenimiento de un estilo de vida basado en tres pilares fundamentales: la siesta, la juerga y el jamar cosas ricas. Basta ya, piensa el autor para si mismo, de poner trabas burocráticas a los que nos dedicamos al tema antizombi, la seguridad del estado es algo serio.

Modestia fotográfica

Este blog, si en algo se distingue del resto, es en que no me corto un pelo a la hora de contar cosas personales, me produce una satisfacción próxima al placer más absoluto. Este hecho, de por si intrascendente, provoca en mis lectores un sentimiento de familiaridad, de confianza y tal, e intuyen con acierto que todos los aspectos de mi vida son mogollón de interesantes. Qué razón tienen. Cualquiera que publicara un post cómo el que estáis a punto de leer, recibiría abuntantes indicaciones comentariales sobre la estupidez del argumento y tema central; en mi caso sólo caben las felicitaciones y tal vez, por parte de las señoritas lectoras que asi lo deseen, ser el destinatario del envío masivo de correos mostrando su generosa desnudez, y no me refiero a la del alma.

*****

El autor está de vacaciones, ha sacado la cámara con sus pilas de recambio por si acaso y está haciendo fotos, dispone de veinte minutos libres más o menos y piensa exprimir ese tiempo al máximo, aprovechando cada segundo disponible en la modesta tarea de reflejar, mejor que nadie, la realidad en formato jotapeg. El autor observa el magnífico paisaje que se extiende ante su mirada asnal y sonríe cuando comprueba que ese sitio tiene todos los puntos para convertirse en un lugar mágico y de leyenda en cuanto se ponga a desplegar sus artes fotográficas. Es el momento de sacar fotos, que nadie moleste al autor porque todos sus sentidos están enfocados en aplicar las enseñanzas recogidas en cientos de páginas de internet visitadas y memorizadas... el placer de sacar un afoto, el casi más placer todavía de coger esa foto y trastear con ella en el fotochop... el autor disfruta con su cámara pero que quede claro que también disfruta con el fotochop, que si le cambio la sombrailuminación, que si lo saturo un poco por aqui, que si me curro una capa y le hago un degradao de flipar.

El autor mira al suelo, observa un gasterópodo y hace un afoto...


no, no es Mercedes Milá

El autor admira la calidad de la imagen obtenida, un uso guapo del macro y un pulso firme cómo culito de jugadora de vóley playa han dado como resultado una instantánea por la que cualquiera pagaría millones, digna de ser colocada en lugar preferente en cualquier colección por lujosa y exclusiva que sea. El autor reflexiona modestamente ante la seguridad de que en un futuro cercano habrá generaciones de aficionados maravillados ante tamaña muestra de savoir faire fotográfico, preguntándose cual es el secreto para haber podido plasmar ahí, con toda su crudeza y belleza plástica, un momento en la vida de una sencilla criatura gasteropodoidal que se ve obligada, quizás por las circunstancias, a tomar un camino para el que no se encuentra ni dispuesta, ni preparada.

***


aqui sobran las palabras


germanos en plena emboscada a la VI Legión


el rancho de los McMurphy


tampoco es Mercedes Milá

Cuando te gegalan un geloj

--envía las imágenes del satélite a mi pda
--hecho...estoy escaneando la zona...
--necesito un pasillo seguro, dame unas coordenadas
--engelson, cuento quince puntos calientes en el perímetro, paso a imagen térmica
--mmm...parecen chinos, un equipo de asalto
--¿como puedes saberlo?
--se han desplegado formando una tríada
--jo, que movidón y que tensión...
--manten la calma, ¿alguna pista del gas nervioso?
--no, todavía están interrogando al conductor del camión
--menudos torpes, ¿quien se encarga del interrogatorio?...
--...llaman de Moncloa, te paso al presidente Zapatero
--engelson, ¿cual es la situación?
--sr Presidente, estoy en una zona industrial en las afueras de Tudela, ésto es un infierno, un verdadero cónclave maligno
--no me digas eso que me da mal rollo, ¿hay actividad zombi confirmada?
--afirmativo sr Presidente, sin duda éste es el lugar anunciado por la profecía
--y justo donde decías, vaya vista que tienes...
--más que vista es el saber...sr Presidente, también hay un equipo chino
--¿como han podido llegar antes que nosotros?
--creo que tienen acceso a los satélites de gúgel...sr Presidente, ya conoce su sistema: pretenden limpiar la zona de infección con un dispositivo termonuclear
--joder con los chinos, no les vale con nuclear, termonuclear tiene que ser...engelson, hemos de impedirlo y acabar con la amenaza zombi
--sr Presidente, estoy esperando al equipo de apoyo, solo me queda medio cargador y...
--es imperativo que los chinos no se apunten el tanto antizombi, neutraliza el dispositivo y los detienes a todos antes de...
--sr Presidente, los zombis están comiéndose a la población civil ahora mismo, mejor empezar por ahí para...
--es una orden directa, tu prioridad ahora es impedir el plan de los chinos
--joder sr Presidente, una cosa no quita la otra pero...
--hay detalles políticos de los que no eres consciente
--sr Presidente, puedo impedir bajas civiles, les estoy oyendo gritar, se los están comiendo vivos...
--esas bajas están asumidas engelson, le echaremos la culpa a los chinos
--bueno, ya veré yo lo que hago...

El autor pulsa el botón rojo de su móvil, que lleva veinte horas de tralla ininterrumpida sin recargar, cortando de forma brusca la conversación con el presidente. Es noche cerrada y hay una ligera brisa, un claro se abre entre las nubes mostrando una luna llena enorme con un sospechoso y amenazador color rojizo. El autor se lleva la mano a la oreja donde tiene un pequeño auricular que le conecta con su enlace en la central encargado de darle apoyo por satélite: "tres hostiles se acercan por el norte" le dice la voz en su oído: ptufff, ptufff, ptfufff, responde con su glock con silenciador. El autor se acerca en posición de alerta a las figuras caídas vestidas de negro y tras un breve y profesional cacheo a los cadáveres, recoge su munición y la mete en su macuto de ir de misión. El autor se aleja, mira la luna llena gigante envuelta en esa misteriosa bruma rojiza, y se permite hacer una pausa en su labor justiciera y salvadora mientras comprueba si los cargadores chinos son compatibles con su preciosa fusca. Por supuesto, la escena es muy fotogénica, el autor tiene una percha que le queda todo bien y hoy está especialmente enrollao con esa barbita de tres días así en plan como descuidado; además, tiene cara de concentrado, o puede que de un poco drama, pero a saber qué pasa por su celebro mientras vacía los cargadores chinos y recarga los suyos.

De repente, una figura vestida con un traje aislante térmico antisatélite made in china aparece tras una valla; el autor suelta el cargador y la munición, saca su cuchillo de la funda del cinturón y con un movimiento muy fluido fruto de la práctica, arranca la máscara del comando chino con una mano mientras con la otra le clava el cuchillo en la garganta, "grglgrglgl" exclama el chino asombrado mientras intenta enfocar la vista en la hoja que se está retorciendo tres centímetros por debajo de su nuez. El autor deposita en silencio el cadáver en el suelo mientras limpia de sangre la hoja de su cuchillo en las ropas del fiambre y nuevamente alza la mirada hacia la enorme luna, su expresión ahora no deja lugar a dudas: el autor está cabreado, un cabreo contenido pero no por ello menos temible.

El autor rápidamente traza un plan de acción quitándose el pinganillo de la oreja, mira su pda y localiza la furgoneta que han usado los chinos para transportar la cabeza nuclear táctica: fiussss, craccck, ptufff, ptufff, ptufff, zasss, duumba, grrñieeek...el autor se va deshaciendo uno a uno de los componentes del equipo chino, llega a la furgoneta y abre una caja metálica en la que está la bomba, el autor lee con rapidez el texto en mandarín normalizado que está en una pegatina de colores chillones sobre la superficie de acero bruñido de la cabeza nuclear china modelo "Lindo Amanecer", reflexiona unos segundos y abre una tapa metálica con su cuchillo dejando al descubierto el dispositivo detonador, una pequeña pantalla digital marca los segundos restantes para la detonación: ciento veinte segundos, el autor saca un pañuelo, cuidadosamente lo desdobla y se suena los mocos con gran parsimonia antes de enfrentarse al típico dilema de cortar el cable rojo, el azul o el verde, es perfectamente consciente de que cualquier error puede ser fatal. "A tomar por culo" exclama el autor mientras corta el cable verde, la cuenta atrás se acelera y los números cambian a gran velocidad, el autor se rasca la nariz pensativo, intentando buscar en su memoria los conocimientos necesarios para impedir la catástrofe y lamentando no disponer de un poco más de tiempo para buscar en gúgel la manera de detener la funesta cuenta atrás.

El autor sonríe, de repente se ha acordado de un anuncio de televisión que le hace mucha gracia, uno que cada vez que lo ve no puede evitar repetir la frasecita veinte o treinta veces para jocosa desesperación islandesa, ese que más o menos dice: "Cuando te gegalan un geloj, te gegalan la necesidad de dagle cuegda...". Con gran cuidado quita una pila alcalina ayudándose con el cuchillo y la pantalla se apaga cuando los dígitos estaban marcando 0002, el autor se descojona, qué gracia le hace el anuncio ese.

Quince minutos más tarde, todavía no ha llegado el equipo de apoyo pero el autor ha logrado neutralizar la amenaza zombi por el único medio seguro: la destrucción por traumatismo de la masa encefálica de todos y cada uno de esos odiosos seres. Los únicos supervivientes del grupo de civiles en peligro resultan ser un numeroso grupo de coristas de París y Las Vegas que asistían a una fiesta privada de un magnate local dedicado al envasado y distribución de espárragos. Las chicas, todas de gran belleza y en distintos grados de desnudez vete a saber porqué, espontáneamente forman una fila para felicitar en persona al autor por su intervención salvadora, todas quieren abrazarle porque están agradecidas de no haberse convertido en unos cadáveres andantes, pero sobre todo sienten la necesidad imperiosa de notar en sus cuerpos semidesnudos la sensación de esas manos fuertes pero sensibles y esos abdominales que se perfilan perfectamente a pesar del grueso chaleco antibalas. Algunas se desmayan por la tensión de la espera, otras fingen un desmayo con la esperanza de que el autor les aplique un reanimante boca a boca. El autor decide dar por terminado ese momento felicitador porque se percata que la mayoría de ellas vuelven a ponerse en la cola y asi no hay manera de acabar nunca. Al final, conmovido por sus lágrimas, las da la dirección de su blog, recordándolas que ahí pueden tener datos exactos sobre su vida diaria y desaparece en la oscuridad de la nuit, hacia donde aparentemente no hay nada, volviendo la cabeza un momento para echar una fugaz y misteriosa mirada a la contaminación lumínica del núcleo urbano del que ahora se aleja y que seguramente no vuelva a ver nunca más.

24, modestia hereditaria

El autor llega a casa de madrugada, su jornada laboral de 24 horas ha sido especialmente agotadora y llena de peligros, normalmente se sentiría un poco satisfecho por haber salvado otra vez el planeta de un destino horrible y peor que la misma muerte, pero el cansancio y la fatiga empiezan a hacer mella en su organismo. A pesar del tronzamiento físico extremo, el autor intenta seguir con la sencilla rutina diaria que da sentido a su existencia, así que después de una ducha rápida y ponerse su pijama modelo vietcong, entra en su habitación multiusos privada, dispuesto a hacer sus cinco mil abdominales de antes de irse a la cama.

Trescientas cuarenta y cuatro abdominales más tarde, un sonido familiar rompe el silencio y la quietud de la noche: “laaaaa, laaaaaaaaaa, laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa”, se trata del pequeño engelson y su inconfundible llanto monosilábico. El autor se levanta de un salto y acude presto a la llamada llorona del enano, dispuesto a que la islandesa descanse y renueve su reserva láctea senoidal. Con gran delicadeza, el autor levanta al crío y lo coge en brazos, el movimiento provoca que el enano se calle. El autor lo lleva a su habitación multiusos y pone el dispositivo lumínico halógeno en modo tenue, cerrando la puerta a fin de conseguir un perfecto aislamiento acústico.

El autor acuna con suavidad al enano en sus musculosos brazos, el crío le mira con expresión tranquila, la escena es sumamente tierna…mogollón de tierna, para que nos entendamos todos. El autor, a pesar de su cansancio y el sueño acumulado, es consciente de lo atractivo que resulta con el crío en brazos. Así lo prueban los pequeños hematomas que recorren su cuerpo, producto de un encontronazo casual con un grupo de modelos suecas que hicieron un alto en su camino al ver al autor pasear al enano; y que acercándose con la excusa de ver al pequeño, empezaron a darle pellizcos en el culo y sobarle por todas partes, intentando desesperadamente que el autor las acompañara a su hotel y participara en una orgía con todas ellas, con la esperanza de que alguna quedara embarazada y conseguir así un niño de belleza perfecta; o quizás, como el autor sospecha ante lo estadísticamente improbable de que un grupo de ocho tías buenas estén ovulando a la vez, de darse un lote con el autor y, de esta manera, saciar por completo su increíble apetito sexual.

El autor mira a su churumbel, el churumbel mira o parece mirar al autor con expresión despierta y calculadora, poco a poco y con estudiada parsimonia, el pequeño se estira levantando los brazos en la posición eufórica de Rocky Balboa y frunce el ceño anunciando la inminente formación de pucheros, preludio de un ataque llorón de proporciones épicas. El autor intenta calmar al pequeño engelson aumentando el ritmo del balanceo y con un tono de voz suave, repitiendo una y otra vez las palabras mágicas: “veeenga, tranquiiiilo, a mimiiir, veenga pico cerraaado, no lloraaar, callaaarse”. Durante unos escasos segundos la letanía calmante del autor provoca el efecto deseado, pero en un momento dado, sin previo aviso, los temidos pucheros vuelven a aparecer claramente en la diminuta carita y el pequeño responde a su padre, exponiendo su opinión sobre la vida en general: “laaaaaaaaaaaaaaa, laaaaaa, laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa”.

El autor cambia el ritmo acunador en un desesperado intento por conseguir el ansiado cerramiento de pico, e imprime a su balanceo un estilo chiquito de la calzada cuando dice “no pueedorl, no pueedorl”. La modestia del autor sufre un duro golpe al percatarse que su ingeniosa idea ha caído en saco roto, el volumen del llanto está a punto de superar el umbral del dolor. El autor tiene una revelación, deja un momento al enano en un sito seguro y va corriendo a por un elemento que se ha revelado como imprescindible. Con expresión satisfecha introduce cuidadosamente un diminuto chupete en esa boquita enana que parece no callar nunca; el pequeño, con gran agilidad, gira la cabeza hacia un lado tirando el chupete al suelo y comunica al autor su parecer sobre el intento calmante, aumentando el volumen medio decibelio: “laaaaa, laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa”.

El autor está física y mentalmente agotado, sus sucesivos intentos silenciadores y calmantes no han tenido el más mínimo éxito, intenta primero distraerle con el baile ritual del clan engelson y con un estiloso karaoke a base de canciones de Raphael; poco más tarde cambia su táctica e intenta aburrirle para ver si le entra sueño: le pone trailers de películas argentinas, hasta le lee algunos trozos especialmente coñazo de su propio blog y el de sus amiguitos. El enano sigue firme en su actitud y así se lo comunica constantemente: “laaaaaaaaaaaaaaaaaa, laaaaaaaaa, laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa”. En ese preciso instante, suena el móvil del autor, acallando por un instante el penetrante llanto monosilábico.

--¿quién cojones llama a estas horas?
--engelson, soy el presidente Zapatero, ¿qué lenguaje es ese?
--perdone sr Presidente, pero es que estoy aquí con el crío en brazos y...
--ah, es verdad, perdona engelson, que has sido padre hace poco, ¿qué tal todo?, ¿qué tal el niño y la madre?
--bien, bien los dos, sr Presidente
--¿y el niño que tal?, ¿a quien se parece?
--de momento a su viejo, sr Presidente, tiene su misma napia pero en pequeña, ojos azules y el pelo disparado hacia arriba con una bonita cresta antisistema
--que majo, ¿y su madre que dice de...?
--laaaaaaa, laaaaaaaaaaaaa, laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
--engelson, perdona pero está sonando la alarma antizombi en la moncloa y...
--tranquilo sr Presidente, es el enano que está llorando
--vaya pulmones que se gasta, parece que...
--laaaaaaaaaaaa, laaaaaaaaaaaaaaaaa, laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
--tranquiiilo, cerraaaaaar piiico, tooooma teeete, no llooooorar
--eh, ¿qué dices, engelson?
--nada, nada, sr Presidente, se lo decía al crío
--bueno, pues no te molesto más, solo quería felicitarte por tu última misión, ha sido un éxito completo, otra vez la humanidad está en deuda contigo
--gracias sr Presidente, la verdad es que, según la simulación, el modelo epidemiológico era bastante peligroso, pero menos mal que estaba yo
--sí, menos mal que estabas tú, eso es una gran verdad
--pues sí, sr Presidente, el tema de la seguridad antizombi está lleno de feos e ineptos
--no sé yo que haríamos sin tu modestia
--morir de una manera espantosa lo más seguro
--que razón tienes, bueno engelson, te dejo que me llama el cansino de Rajoy, ¿alguna cosa más?
--sí, el tema gastos, que he tenido un montón y he perdido las facturas y...
--no te preocupes por eso, engelson, tú haz el parte de gastos que ya lo firmo yo
--gracias, sr Presidente
--de nada, engelson, un beso al pequeño y a la madre de mi parte, un saludo, adiós
--laaaaaaa, laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
--adiós sr Presidente

24, modestia sensible

El autor llega a la central de la UAZ a las 09:45 y aparca en las plazas reservadas a los jefazos, abre la puerta de su 4x4 negro, baja del coche, saluda al vigilante -que no dice nada sobre el morro aparcador- y entra en el edificio con paso decidido. Tomando una puerta lateral, avanza por un largo pasillo vigilado por cámaras de seguridad, el silencio es absoluto…a excepción de un pequeño ruido, un leve crujido que no escapa al entrenado oído del autor. El autor se detiene para comprobar que el crujido no es provocado por sus zapatos -en realidad unos deportivos de ante, 300 euros- y entra en el ascensor. La figura que le devuelve el espejo del ascensor le da la solución al enigma del pequeño ruido que le acompaña: hoy el autor se ha levantado modesto y sensible, una combinación que provoca que toda su persona cruja de lo bueno que está; mientras tanto, en la sala de seguridad una vigilante que miraba atentamente la cámara colocada en el ascensor se desmaya diciendo “sensible…hoy está sensible”.

El autor sale del ascensor, como se ha dado cuenta que tiene el día sensible no le da la gana pasar por el escáner de retina y pegando una patada a la puerta, entra en el restringido recinto de sistemas. Tras un momento de indecisión por la alta densidad de feos, se dirige hacia una mesa del rincón, donde está sentada una chica. Su modestia trabaja a todo rendimiento, intentando crear un aura protectora que le proteja en lo posible de la extrema y muy variada fealdad de los componentes masculinos de esta área.

--hola, ¿has creado el universo 180-2?
--no, verás, es que he estado liada
--vale, ¿me has dado el grant que te dije para la 233?
--ay perdona, es que verás…
--no te preocupes guapa…que te noto hoy como más turgente y con cara de gustarte la poesía belga de entreguerras, ¿puedo recitarte algunos sonetos?
--Oh si, si, me encantaría…no se yo, te noto hoy como más sensible…


desbordada ante tanta sensibilidad poética

El autor sale del área de sistemas cuando llega un mensaje a su móvil diciendo que el presidente Zapatero lleva dos horas esperándole en la sala de reuniones marrón. Tres minutos más tarde, el autor entra en la sala de reuniones. Están presentes el presidente Zapatero y, para su sorpresa, el presidente Bush, que tiene más cara de simio que nunca y parece un poco enfadado. El autor, ante la importancia de la reunión, decide mostrarse en toda su modestia y saluda dando la mano a los dos presidentes. “sr Presidente, sr caraculo… perdón, presidente Bush”

El general Romero y un general de dos estrellas americano se suman a la reunión, en la que pronto se empiezan a caldear los ánimos. Los presidentes se gritan y los generales se insultan. Por lo visto, se trata de una misión muy importante, de la que no han hablado, y discuten -a todo volumen- sobre quien va a estar al mando. El autor intenta controlarse, piensa en colinas de verde hierba y cementerios en blanco y negro, pero al final su modestia termina por imponerse. Se levanta con gesto tranquilo y cuando está de pie, pega un puñetazo en toda la mesa, los cafés ruedan, de los cinco que hay, dos caen en la entrepierna del presidente Bush, que se levanta con gesto muy ofendido. El autor habla, su voz es tranquila pero firme, su vista recorre las miradas de los cuatro asistentes…”vamos a ver, ¿qué cojones pasa aquí?”. Los dos presidentes se miran y, tras una corta conversación en voz baja, Zapatero habla…

--Mira engelson, hay un gran problema internacional con una muestra perdida de un virus zombi ruso. Tenemos la seguridad de que los que tienen el virus son los dueños de una empresa tapadera en la que te tienes que infiltrar, robar el virus, detener a los implicados, descubrir los cómplices, averiguar sus claves bancarias, clonar sus discos duros, desactivar todos los planes alternativos que se les hayan ocurrido e identificar sus células durmientes.
--¿y que problema hay?, eso lo hago yo todos los días
--la misión requiere de alguien con tu modestia, tenemos entendido que hoy, además, te has levantado sensible
--afirmativo sr Presidente, como corren las noticias
--tendrá que ser hoy mismo, eso hay que aprovecharlo, tendrás que hacerte pasar por un mafioso lituano que tiene mucha fama de mujeriego y juerguista
--pues mire sr Presidente, no me gusta nada esta misión, me cuenta ahora lo del mafioso mujeriego y tengo churri, que lo pone en mi ficha, que hay que prepararse las reuniones
--nada engelson, te tomas esta pastilla azul y dentro de 23 horas, cuando hayas acabado la misión no te acordarás de nada y tendrás tus diez meses de vacaciones acumuladas
--mire sr Presidente, porque hoy estoy sensible y por el bien de la humanidad en general
--gracias engelson, otra vez el planeta está en deuda contigo…ah, una cosa, tendrás que hacerte unos tatuajes que te podrás quitar luego...


poco más tarde, trabajando duramente por el bien de la humanidad...

24, modestia solitaria

La modestia como forma de vida. Una vida normal y corriente sin nada extraordinario, pero que sin embargo necesita una categoría propia debido a sus formidables características de heroicidad, entrega, sacrificio y destreza profesional. Si no os pica la curiosidad: adiós muy buenas; si tenéis la santa paciencia de leer todo, lo de siempre en estos casos: comentario elogioso al acabar. Una nueva entrega de las aventuras del autor, trasunto de Jack Bauer, trasunto de mi mismo; vayamos al asunto…

*****

[05:03]
El autor se levanta de la cama sigiloso como un apache chiricahua, entra en la cocina y se prepara un desayuno compuesto de leche con dos cucharadas de colacao, media de azúcar y sesenta y cinco gramos de muesli de cinco cereales. Dos minutos después de acabar, su organismo le avisa que debe proceder con una cotidiana actividad fisiológica común al resto de los mortales; poco más tarde, el autor hace desaparecer el fotogénico resultado de esta actividad matinal en medio de un remolino de agua mientras abre la ventana para su aportación diaria a la concentración de metano atmosférico terrestre.

[05:19]
El autor se dirige a su despacho y enciende el monitor de su ordenador, una gran alegría le embarga cuando comprueba que en su eMule hay dos elementos en verde, dos nuevas películas que -bendita sea la SGAE y similares- añadirá orgullosamente a su colección particular: la excelente “Pepito Piscinas” y la mítica “Los bingueros”. Solidario, las deja en la carpeta Incoming en modo lanzamiento para que otras personas puedan disfrutar del cine con mayúsculas, el séptimo arte en su máxima expresión.

[05:23]
Introduce su contraseña en la cuenta de correo gmail reservada para su blog, tras una semana sin limpiar la bandeja de entrada hay dos nuevos comentarios en su blog y doscientos sesenta y ocho correos de fans. Manda directamente a la papelera los que tienen remitente masculino y empieza a leer el resto de mensajes, observando con detenimiento las imágenes que se adjuntan en todos y cada uno de ellos. Desecha los que contienen fotos de admiradoras reales de cuerpos perfectos con depilaciones brasileñas, pechos exuberantes, culos en pompa y proposiciones sexuales varias. Casi al final, repara en un correo con una remitente conocida y que no trae adjunto ningún afoto, con una sonrisa lo abre…

He pensado que continuar con esta correspondencia no hace más que recordarme la razón por la que te escribí y me deprime mucho. No te lo tomes a mal pero creo que no me apetece escribir más, supongo que no te importará, un abrazo simpático desconocido! Y gracias por la charla!

La modestia del autor sufre una momentánea fluctuación. Se trata de una joven china estudiante de español que sufrió una pérdida sentimental reciente y que acudió al autor hace tres meses atraída por la fama universal de su excelente blog. El autor, persona dedicada a su trabajo y con un cierto autismo emocional, se sintió atraído por el toque de tristeza y languidez que se desprendía de sus correos y de las dos únicas fotos que le mandó, en las que -tapada totalmente, para variar- se adivinaban unos morritos jugosos cual papaya de importación. El autor vuelve a leer el texto del correo y busca las dos fotos. En ese momento, mirando esos morritos, ese pelo y la mirada de esos ojos, el autor tiene conciencia de un mundo alternativo y de un posible futuro que nunca existirá…

El autor está vestido con una especie de pijama negro y sujeta un arado tirado por un búfalo en un arrozal del sur de China, hace calor y en la cabeza tiene un ancho sombrero cónico de paja. Ha dejado atrás la UAZ y el mundo que conocía, ha aprendido el idioma y parece feliz. Hace un descanso en su trabajo cuando ve que a lo lejos se acerca una silueta femenina en bicicleta con una canasta en el manillar, la figura se acerca y se distingue claramente a la joven china, su chinita, con sus ojos y su cara de chinita. Ella se acerca, trae una cesta de comida y a la espalda lleva un crío de menos de un año. La chinita deja la comida en el suelo y pone el crío en los brazos del autor, al autor -quien lo iba a decir- se le cae la baba cuando mira al crío con su cara rechoncha y sus rasgados ojos azules. El autor suelta una chorrada, los dos se ríen, el enano se contagia y se ríe también. La chinita abraza al autor y se cuelga de su cuello, el autor ve como aumenta su casi olvidada modestia y la besa mientras disfruta del momento y de esos labios de chinita; de fondo hay un leve pero inconfundible olor a perdices estofadas y una música de violines que sale no se sabe de donde.

El autor vuelve en “si” y, durante un brevísimo instante, se pregunta si habría podido existir ese “no”. Agradece no ser diabético y a continuación, pone una cara con un gesto muy parecido a la expresión de Bruce Willis en Armageddon, cuando decide que va a sacrificarse por el bien de la humanidad y, escuetamente, contesta el correo…

Haces muy bien, siempre a tu servicio y no te deprimas. Ha sido un placer.


Expresión facial del autor a punto de contestar el correo

[09:15]
El autor va a toda velocidad en su blindado y camuflado 4x4 negro departamental. Hay actividad terrorista en una nave industrial de las afueras de su ciudad. Está escuchando la comunicación por radio de otras unidades, ajenas a la UAZ, que han llegado antes que él y que han empezado un intenso tiroteo. El autor intenta en vano que dejen de disparar ya que es vital interrogar al menos a uno de ellos y sospecha que hay rehenes entre los terroristas, peligrosos radicales zombiitas: “Desgarradora Bravo a Equipo Alfa: alto el fuego, repito: alto el fuego”. El efecto combinado del autor hablando por radio, la música de The Cult que sale por los altavoces y la velocidad a la que conduce, imprime a la escena un ritmo ágil y dinámico.

[09:22]
El autor llega al complejo industrial y se detiene con un derrape que, aproximadamente, costará unos cuatro euros a los contribuyentes por el desgaste en neumáticos y pastillas de freno. Se coloca la identificación de la UAZ, colgándosela del cuello como un escapulario, y baja del vehículo preguntando por el oficial al mando. La persona de mayor rango, el teniente Loperena, resulta ser un curtido veterano de la toma de Perejil que no se quiere bajar del burro y ceder al autor -que es el que sabe- el control de la operación. Se produce el típico conflicto jurisdiccional y de competencias. El autor toma el camino más rápido y se dirige al maletero de su coche, se quita su camisa y se pone su camiseta negra de faena con el chaleco antibalas encima, añadiendo seis cargadores extra para su Glock. La operación es observada con el rabillo del ojo por las dos componentes femeninas del equipo de asalto y el artificiero, que no pueden evitar comentar su envidiable tono muscular y la pinta de enrollado con la que, sujetando la pistola con las dos manos, se dirige sin mediar palabra hacia los terroristas. En ese momento, suena el móvil del autor…

--churri…
--si, que pasa, que estoy un poco ocupado
--¿el jamón york son proteínas o hidratos?
--proteínas, son proteínas
--¿o sea que no puedo mezclarlo con arroz?
--si estás haciendo la dieta de no mezclar hidratos y proteínas, no
--vale guapo, ¿vas a venir a cenar?
--pues creo que si
--vale, pero te recuerdo que mañana te toca hacer la cena a ti
--vale, hasta luego darling
--hasta luego churri

El autor guarda el móvil, vuelve a adoptar la posición de experto profesional con la pistola, pone cara de decidido y, ligeramente agachado y totalmente solo, encamina sus pasos hacia el lugar donde se encuentran los elementos hostiles…

Dedicado a la chinita