El otro dia, por correo electrónico, recibí tres archivos: dos eran powerpoints (tías en bolas y adivinanzas chorras) y el otro era, supongo, una imagen escaneada de un documento histórico real del año 1923. Este documento, de curioso contenido, despertó mi habitual curiosidad y me impulsó a escribir este post. Para que nadie –incluido yo mismo-, pueda acusarme de falta de rigor histórico, dedique un minuto y medio a documentarme en la Wikipedia sobre ese año en concreto. A fin de tener una visión global de ese año os presento, con un apenas disimulado orgullo, mi personal resumen sobre el citado año para ir entrando en antecedentes y entender, en la medida de lo posible, la mentalidad de la época.
1923, los felices y locos años veinte: la belle époque. El volcán Etna entra en erupción con el resultado de 60.000 desplazados, en Japón un terremoto afecta a Tokio y Yokohama: 143.000 entre muertos y desaparecidos. Pancho Villa es asesinado. En Rusia, Lenin sufre su tercer infarto perdiendo para siempre sus capacidades como orador. Mientras Adolfo en Alemania, enardecido por los complementos vitamínicos de la época y acompañado por sus amiguitos de cervecería, era enviado al talego por golpista. Aquí, en nuestro solar patrio, no ibamos a ser menos y el papá del fundador de la falange, quemado –entre otras cosas- por el terrorismo anarquista, los escuadrones de la muerte de la derecha, el avance del rojerío y la pérdida de valores morales, decidió llamar a sus colegas para organizar su propio golpe de estado: la cosa le salió bien y empieza el periodo conocido como “dictadura de Primo de Rivera”.
En este pacífico contexto histórico, el gobierno español, haciendo alarde de un espíritu progresista desconocido hasta entonces; decide imponer entre el profesorado femenino unas normas de comportamiento a fin de que el ambiente liberal de la época llegue por fin a este sector funcionarial tan poco proclive a cambios. Bajo la consigna “Modernicemos España”, el estado –que cuida sabiamente de todos nosotros- decide acercarse a la Europa más moderna y avanzada, romper tópicos culturales y alejarse de la beatería integrista que reinaba hasta ese momento, liberando a la mujer trabajadora a sueldo del estado: al profesorado femenino, de ciertas prohibiciones y tareas sexistas pasadas de moda con el objetivo de llegar a un punto de igualdad con el hombre. En fin, que sin más preámbulos os muestro el citado documento, conocido como “Contrato de maestras” (por problemas de espacio he reducido su tamaño, podeis hacer un “guardar como” para una visualización correcta).

Como habéis podido comprobar, no se dice nada en el documento que no sea de sentido común. En cualquier pais de los llamados avanzados, estas normas de comportamiento son libremente aceptadas por toda la sociedad. Aplaudido desde el primer momento por las feministas, el autor del “Contrato” y sus instigadores morales fueron objeto de agasajo y homenajes constantes; tal era el fervor feminista con el que las maestras de la época recibieron este “Contrato”, que a partir de ese momento destinaron una parte de su sueldo a celebrar todos los años esa fecha tan señalada. España en esos momentos era acusada de aislamiento con respecto al resto del mundo. Nada más lejos de la realidad, la existencia de este documento histórico -junto a otros posteriores de la sección femenina de la falange-, demuestra sin lugar a dudas que, con años de anticipación, fuimos capaces de adecuarnos a los tiempos y ponernos a la altura de paises muy avanzados en el tema social y de liberación de la mujer como por ejemplo Irán, Afghanistán, Sudán o, incluso, Arabia Saudi.
Sirva este humilde post como merecido homenaje de mierda a los creadores e instigadores de tan simpático "Contrato".