Hay personas y organizaciones que a mi me resultan especialmente simpáticas. Cuando veo que algún mandamás me dice lo que está bien o lo que está mal; inmediatamente dejo de sospechar cosas raras, cojo mi libreta de tomar apuntes -la de las cosas importantes- y me dispongo a recoger sus sugerencias y recomendaciones, con la misma atención con la que memorizo cada detalle de las pelis de Theo Angelopoulos. Nadie mejor que una persona que está forrada, o que tiene una buena cuota de poder, para iluminar nuestro camino. Quien mejor que esas personas para darnos unas normas de conducta y decirnos lo que tenemos que hacer.

Por ejemplo la SGAE. Esta organización sin ánimo de lucro es conocida por todo el mundo por su apoyo a los artistas noveles (a los que dan toda clase de facilidades) y a los artistas retirados (a los que miman con gran cariño). Estas tareas, sin embargo, son solo la parte más visible de su trabajo. La parte más ingrata de su labor es servirnos de guía moral y recaudar los beneficios producidos por sus artistas asociados, para que estos artistas puedan disfrutar como reyes del cinco por ciento máximo que se llevan sobre el precio de venta de cada cd.

Pero algo está cambiado. Esta benéfica organización nos informa que hay gente sin escrúpulos que lo que busca es el fin del mundo y están empezando con la cultura. Terroristas, traficantes de droga, proxenetas, vendedores de armas; todos ellos se están dando cuenta que la venta ilegal de material pirata audiovisual puede darles un beneficio infinitamente mayor que sus actividades “normales”. Toda persona que adquiera un cd o dvd en el top manta -no importa que esté tres o cuatro veces más barato-, inmediatamente adquiere el estatus de colaborador terrorista traficante y debe saber que sus actos llevan directamente al derrumbe de la civilización y de la cultura occidental.

En fin, que no me quiero calentar; os pongo algunos ejemplos para que veáis el morro y naturalidad con la que alguna gente intenta saltarse las leyes. En el mundo de la propiedad intelectual, el pirateo y el p2p (lo último en menor medida porque no es ilegal, pero se incluye en el mismo saco); lo blanco es blanco y lo negro es negro, y no hay vuelta de hoja. No hay un mundo paralelo con sus propias reglas lógicas y matemáticas, no existe un universo propio en el que la mentira se intenta convertir en verdad absoluta. Por supuesto, ilustraré estas afirmaciones con los ejemplos más chorras que he podido encontrar.

El silencio está registrado. Fuente: David Bravo, “Copia este libro”

Incluso el silencio es propiedad de alguien. El grupo musical Planets incluyó en su último disco una canción que consistía únicamente en 60 segundos de silencio. Al poco tiempo de la publicación de su obra, fueron demandados por plagio por los herederos de John Cage, que tiempo atrás había grabado y publicado 237 segundos de silencio total. Mike Batt, de los Planets, tomándose a broma una demanda que iba en serio, consideró que su silencio era mejor que el de Cage porque ellos habían conseguido decir lo mismo en menos tiempo. Finalmente, el litigio se resolvió con un acuerdo extrajudicial por el que Batt pagó una indemnización de seis cifras no revelada.

Según un juez, los top manta no perjudican las ventas de las discográficas. Fuente: libertaddigital.com

En su sentencia, el juez considera que la venta de este material pirata en la calle no constituye un perjuicio económico a las industrias discográficas y cinematográficas.
[…]
"no consta que la conducta concreta de los acusados haya provocado la lesión de los derechos de la propiedad intelectual ni la disminución de las ventas de CD y DVD"

El kilo de hachís, baratísimo. Fuente: elmundo.es

Un total de 75 personas han sido detenidas en la mayor operación policial contra la piratería musical y cinematográfica en España, según informó el ministro del Interior, José Antonio Alonso, que destacó que este negocio ilícito mueve el 7% del comercio mundial.
[…]
"Un kilo de discos piratas es cinco veces más rentable que un kilo de hachís", dijo Alonso para destacar los beneficios que mueve este negocio ilícito, que según Interpol supone el 7 por ciento del comercio mundial.

Si bien en el libro anteriormente mencionado de David Bravo se cita un ejemplo de otro personaje que decía que la relación es de uno a uno (más bien kilo a kilo), nuestro flamante ministro ha hecho nuevas cuentas. Yo he consultado con el pirata patapalo y con Peter Murphy, he cogido la calculadora y he hecho las siguientes operaciones.
Un kilo de cds = 70 unidades de cd (realmente son menos, pero vamos a redondear)
Un cd o dvd pirata = 6 euros (gracias por la información al pirata patapalo)
70 x 6 = 420 euros (supongamos que todo son beneficios y que no tienen gastos)
420 / 5 = 84 euros (el cálculo del ministro de que es cinco veces más rentable)

Conclusión
El kilo de hachís está a 84 euros el kilo (Peter Murphy no está nada de acuerdo y se descojona, no se porqué). Realmente impresiona la capacidad calculadora del ministro, es una persona muy bien informada y que habla bien claro.

Yo la verdad es que en estos temas, no lo tengo nada claro. No se me ocurriría desde aquí decir lo que tenéis que hacer, ya que ni los expertos se ponen de acuerdo. Lo que si tengo claro es que alguien está intentando engañar a alguien, algo huele a podrido en Dinamarca y nos la están intentando meter doblada, todo a la vez. Nunca he comprado en el top manta. Yo si quisiera una peli o un disco sin comprarlo, se lo pediría a un colega o conocido y lo copiaría -como hemos hecho TODOS toda la vida-; ahora hay Internet y tenemos más amiguitos. Vosotros diréis…