El pasado lunes 7, la alegría ante el nacimiento de la posible nueva heredera al trono y su presentación pública ante los medios de comunicación, se vió acompañada y complementada con otro nacimiento: la nueva cadena televisiva “cuatro”. En mi entorno vivimos ambos acontecimientos con una alegría inusitada; ríos de champán regaron nuestras gargantas y nos aprovisionamos de enormes cantidades de confeti, en previsión de una jornada que se antojaba larga y llena de emociones, una celebración constante de este doble y feliz acontecimiento.
Felicidad uno
A las 12:40, en mi trabajo, la persona comisionada por el jefe de departamento hizo un anuncio en voz alta: “ya hay imágenes en internet de la nueva infanta”. Inmediatamente, dejamos nuestros quehaceres y nos agolpamos impacientes en el ordenador de la persona más envidiada de la oficina, aquella que había tenido la suerte histórica de contemplar, antes que nadie, el rostro de la infanta Leonor.
Los primeros momentos fueron desconcertantes, tras tirar los confetis de rigor, el ansia por ocupar un buen lugar desde el que contemplar las primeras imágenes provocó una cierta violencia; abundaron los codazos, pisotones, empujones y los malos modos. Me vi en la necesidad de imponer cierto orden, uno de los maleducados fue el gerente, abusando de su posición de poder y pretendiendo aprovecharse de su cargo, usaba todo tipo de artimañas para ocupar un lugar privilegiado. Con la excusa de que me había pisado, le di un rodillazo -estilo thai boxing- en todo el coxis, el caso es que ni se enteró que había sido yo, se alejó encorvado hacia su despacho exclamando: “ay, ay…que dolor, creo que me ha dado un lumbago de la emoción”.
Una vez visualizados y memorizados los rasgos faciales de la nueva heredera, todo fueron conjeturas: “se parece al padre”, exclamó uno; “pues yo creo que a la madre”, dijo otra. Las posiciones estaban enfrentadas y sin posibilidad de reconciliación. No era el único tema polémico: el origen de los bordados del vestidito real, cuanto duraría la baja por maternidad, el bienestar de la chiquilla con lo caro que está todo... incluso hubo quien mencionó que el bebé tenía los ojos cerrados porque no quería ver adonde nos iba a llevar el tema del estatuto catalán.
Nuestro jefe de departamento hizo lo que suele hacer en estas ocasiones, visto el ambiente festivo y que el gerente parecía que iba a estar de baja una temporada -según él, por problemas de lumbago-, me dejó encargado de todo, usando para ello la frase codificada “me voy a la central”, eufemismo que en nuestro trabajo quiere decir: “como soy el jefe, me voy con otros jefazos a tomar cubatas desde bien temprano, hasta mañana pringados”; este jefe me cae bien y yo, amistosamente, me despedí con un: “vete por la sombra y no te atragantes con las cigalas”. Para calmar los ánimos, organicé uno de mis famosos brainstorming, con un tema central: ¿Por qué es tan importante este nacimiento?...al final, como teníamos tiempo y ganas, acabamos con un interesante debate sobre la inevitable futura reforma de la constitución para derogar la Ley Sálica, esa ley anticuada que niega a los miembros femeninos de la familia real el derecho a la hipertensión, impidiéndoles la ingestión de sal.
Felicidad dos
El día, sin embargo, no había terminado; creo no exagerar cuando digo que si un nacimiento real es un hecho extraordinario, la aparición en el espectro televisivo de una nueva cadena es aún mejor que resultar agraciado con una lotería multimillonaria. Cuando los españoles nos enteramos de que un nuevo canal televisivo iba a hacer su aparición, de manera unánime se formaron espontáneas manifestaciones de apoyo a esta iniciativa. El optimismo se apoderó de todos y durante semanas vivimos en una nube de algodón, producto de la realización del mayor logro histórico que ha vivido la democracia. El interés común, la justicia social y el más estricto cumplimiento de la legalidad vigente hacía tiempo que pedían a gritos este nuevo canal. Todas las clases sociales esperaban, con inquietud apenas controlada, este gran momento y, por fin, iba a tener lugar.
Cuando llegué a casa, agotado por el anteriormente mencionado brainstorming, mi único aliciente era este nacimiento televisivo. Inmediatamente me percaté que mi churri había decorado la casa para la ocasión; teníamos invitados, pero yo sospecho que no buscaban nuestra compañía: querían ver el nacimiento en nuestra nueva y flamante pantalla gigante de plasma que habíamos adquirido -endeudándonos hasta las cejas- para la ocasión.
El nerviosismo me impedía comer ni un solo canapé, un desasosiego se apoderaba de todos nosotros al ver que la hora señalada se estaba acercando. Alguien intentó hacer tiempo hablando de la nueva infanta, pero inmediatamente le hicimos callar: aquel tema ya no era actualidad, no nos importaba lo más mínimo teniendo en cuenta lo que se avecinaba. Un silencio tenso se apoderó del ambiente, los nervios estaban a flor de piel; por segunda vez en el día hubo empujones para ocupar los mejores lugares. Como aquella era mi casa, puse unas sencillas reglas de comportamiento: “para mi el sitio más cómodo del sofá, mi churri a mi lado, ningún obstáculo que se interponga en mi campo de visión y todo el mundo con el pico cerrado”. Hubo algún intento de queja, pero mi expresión firme y decidida no dejaba lugar a dudas: o se hacía como yo decía o a la puta calle.
Llegó la hora anunciada para el mágico instante. Una voz anunció el hecho y -ante nuestros propios ojos- se produjo la mayor de las mutaciones y el suceso más portentoso que haya sucedido jamás en la historia de la civilización: el logo del canal plus desapareció para dar paso al logo de cuatro. Yo fui el primero que recuperó el aliento, inmediatamente descorché una botella de champán y con una alegría indescriptible empezamos a brindar. Después de los brindis vinieron los abrazos, las pequeñas rencillas desaparecieron y la alegría desbordó nuestros corazones. Los comentarios eran todos positivos “que bien se ve”, decía el vecino del quinto; “una nitidez perfecta”, aseguró el del tercero; “que tecnología”, exclamó el portero; “mirad el logo, pone cuatro”, dijo la abuela del segundo. Todo el mundo callado -grité yo-, hacía su aparición Iñaki Gabilondo y no quería perderme ni una sola de sus palabras: fueron fantásticas, que bien habla este señor.
Hubo un momento en que Luisito -el hijo de los vecinos del quinto-, consiguió arrebatarme el mando a distancia en un despiste, el pobre inocente cambió de canal y enseguida le reprendimos gritando todos a la vez “pon el cuatro, pon el cuatro”. Claro, el chaval ponía el canal 4, pero ese canal aquí ha estado ocupado siempre por la cadena autonómica. Hasta que encontré la solución: “pon el canal plus, el 7”, le dije con una expresión de se-lo-que-me-hago, el chaval me hizo caso y pudimos seguir viendo el canal cuatro. Hasta ésto lo han hecho bien, han sido muy inteligentes en elegir el nombre de la cadena; millones de personas tienen el canal cuatro en otro número. Según varios expertos, ésto no se ha hecho al azar; tener que pulsar el 7 para ver el cuatro, facilita la abstracción numérica y el cálculo mental avanzado. Dentro de poco, España se convertirá en una potencia mundial en cualquier campeonato de sudoku.

Yo solo puedo añadir una historia tan cierta como verídica, verosímil e incluso veraz.
Hete aquí que ayer mismito echaban en el Teatro de la Zarzuela de Madrid (no confundir con el otro teatro) un espectáculo más que bueno de Ángel Corella y las estrellas del American Ballet (no confundir con valet, ya que sale el tema).
El nerviosismo se respiraba a la entrada, cuando las masas dejaban paso a un señor muy elegante con una gabardina blanca carísima que resultó ser Antonio Gala.
Y entonces apareció SAR la infanta doña Elena. Y una señora muy elegante a la par que envisonada gritó a voz en grito, quizá para que lo oyese su amiga, que estaba su lado:
- ¡Mira, la tía de Leonor!
Y yo añado:
- ¡Viva Madrid!
La escapa·ratista va a explotar, no le cabe tanta felicidad (que no gozo) en el cuerpo. Primero la infanta y futura reina, y luego el cuatro (que también tiene rima, como el cinco).
El momento nacimiento fue seguido con gran emoción en mi empresa. Nos dieron el día libre, aunque preferimos quedarnos en nuestros puestos de trabajo ¡tal era el ambiente festivo en la oficina!
Con la nueva cadena de TV, que te voy a decir que no sepas. Cuando salió Iñaki (en mi casa es uno más de la familia) todos nos arrodillamos delante del televisor. No obstante, aclarar, que nosotros para ver el cuatro, ponemos el 6. ¿Influirá esto en mi capacidad de abstracción numérica? ¿Empezaré a sumar y restar con dificultad?
Gracias por reflejar con tu post la felicidad y emoción vividas por todos los españoles.
No se imagina (por una serie de circunstancias personales) lo mucho que me ha gustado esta entrada, y lo que he sonreído con sus comentarios sobre dos acontecimientos largamente gestados y preparados.
Grazie.
En cuanto se me pase el ataque de felicidad (epifánica) masiva que padezco, prometo commentar este post.
He dicho.
Inevitable: no se como te lo montas, pero siempre estás con la élite más distinguida; aunque sea de pasada o casualidad. Me imagino que la tensión de la espera sería bastante grande, pero tuvisteis la recompensa de ver -en persona- a su alteza, ahora mismo me corroe la envidia, cual ácido alien.
Escapa.ratista: dos eventos de este calibre el mismo dia: ¡el que no se emocione es un ser insensible! Se han perdido muchas horas de trabajo, pero hemos ganado en estabilidad. Tranquila, que toda persona que no tenga el cuatro en el 4, podrá disfrutar en breve de sus nuevas capacidades mentales.
Harey: tu comentario me intriga, ahora mismo estoy haciendo cábalas. No se que me da que viviste alguno (puede que ambos) de los dos acontecimientos in situ. Las dudas se agolpan en mi cerebro y no hay teclado que resista el aluvión de preguntas que tengo. Dejo a tu conciencia la fantástica posibilidad de ofrecernos -en rigurosa exclusiva- alguna información extra.
Alcachofazul: Si algo caracterizó aquel memorable día, fue su carácter epifánico. Una Epifanía constante de celebración y regocijo. Gracias por recordarlo. Veo que, como casi siempre en este brog, hay unanimidad total.
Como aún sigo de vacaciones reales en la casa de Campo de la muy noble villa de Babia, provincia de León, ni he visto el rostro de la biennacida ni el logo de canal que rima con gato. Increible, pero cierto.
Eso si, ayer escuché ciertas conversaciones acerca de pequeña borbona entre las compradoras del Pronto en una prensa-papelería, en toda medida comparables a las que tuvo la suerte de presenciar el Sr. Inevitable. (pero con visón de plastiquillo)
Algo sobre cierto parecido con Iñaki Gabilondo.
Llamaré a lo siguiente Commentario doble por partida doble. Es decir, un cuádruple commentario.
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1.-
Ayer, en la eucaristía que conmemoraba la festividad de Santa Almudena Pikolín, patrona de Madriz y varios de sus suburbios, el tema que centraba las conversaciones de hombres, mujeres, niños, niñas, zarigüeyas y curas, no era otro -entre gente de bien- que el del alumbramiento de la Infanta Leonor.
A la salida de la Basílica de San Pito Pato, una de las ancianas más arrugadas que se recuerde dijo, con ojo clínico -es decir, recien operada de cataratas-: ¡hay que ver lo que se parece la niña a su padre!
A lo que contestó otra mientras contaba cuentas de rosario -utilizado a buen seguro como ábaco, para sumar lo que había sustraido del bien cargado cepillo parroquial y/o/u catedralicio-: que va que va, al que se parece es al Príncipe...
***
2.-
Lo de la Ley Sálica se veía venir, menudo problemón.
Afortunadamente, su intervención rápida y certera, adorado Engelson, pondrá todo en orden o, en caso contrario, tierra de por medio.
Sería hora de cambiar las cosas de raíz, sustituyendo la anticuada ley sucesoria vigente -que sólo es causa de comidas sosas, siendo los plebeyos los que acaban pasándoselo mejor, pudiendo no sólo echarse sal en las comidas sino, incluso, esnifar rapé, como bien nos ha demostrado ese árbitro del buen gusto llamamado Mario i Chalar- por una Ley Sáfica, acorde con los tiempo, que permita casar a Leonor con la heredera esa al trono monegasco, permitiendo que el español medio -a.k.a. Jose Luís Torrente- se lo pase bomba después de escuchar el matinal de la Cope, o mientras tanto. Radio más imágenes escabrosas, bendita combinación.
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3.-
El momento que con prístina prosa describes, del nacimiento de la nueva cadena, descrito hace cientos de años por Nostradamus -J.J. Benítez lo sabe...-, fue el que inspiró la escena del monolito en "2001" de Kubrick.
Para evitar acusaciones por plagio -injustas; en todo caso sería plagio al contrario, pero es muy difícil que las profecías sean reconocidas como fuente de mejor derecho por los jueces, esos curas vergonzantes- evitaron sacar al Polanco en pantalla.
Porque todo el tinglado y, además, sacar un simio allí, hubiese sido demasiado.
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y 4.-
Fue tanto el gozo, el regocijo y la algarabía, que en el nacimiento de Quatro, de esa nueva cadena que nos iluminará y hará mejores y más felices, que las reacciones fueron imprevisibles, si bien todas justificadas, incluso parcas.
Por ejemplo, tu refieres el momento en que salió Gabi el Hondo en pantalla. Qué ma-ra-vi-lla.
Después de aquello, en casi cada telivisión apareció una corrida.
Y eso que en Quatro todavía no han puesto toros.
Niña azul: si estabas en Babia, las circunstancias te disculpan. No es mi intención darte envidia, pero el día fue muy completo. La pequeña -te lo puedes imaginar, teniendo menos de una semana-, es preciosa. Creo que ya hay medios que empiezan a llamarla “doña Leonor”, tal es la autoridad que emana. En cuanto al logo de cuatro, no quiero fastidiarte la sorpresa: logo más imaginativo imposible.
Alcachofazul:
1) Yo también santifico las fiestas con una buena eucaristía.
2) Ley Sálica: impedir a las infantas el derecho a la hipertensión y negarlas el acceso a la sal, me parece de otro siglo. Algo injusto y que clama al cielo. Me alegra que veas el grave problema que supone y que, encima, aportes soluciones.
3 y 4) El nacimiento de cuatro, como hábilmente has deducido, ya fue anunciado por Nostradamus, he aquí la prueba (tercera centuria, quinta cuarteta):
“Grande algarabía en la piel taurina
Todo en su sitio: aparece dormida
El que vive del calzado ha decidido
El gran guiñol ha renacido”
¡Genio, genio!
En mi casa somos todos republicanos, así que, como comprenderás, estallamos de jolgorio y alegría el día del natalicio, y brindamos con sidra ante las primeras instantáneas de la menor de los Borbones. Y es que hemos hecho nuestra aquella declaración en la que se indicaba que el Rey era republicano. ¿Quién no se alegraría por la venida a este mundo de una republicanita?
Lo único que no me gustó fue el nombre que le pusieron. Es que en mi familia se tiene la costumbre de poner el nombre del Santo del día en el que nace el infante. Así que tendría que haber llevado el nombre de todos los santos. Ya sabemos que a la aristocracia le gustan los nombres largos.
La nueva cadena de televisión también es digna de mis alabanzas. Iker Jiménez, persona a la que admiro casi tanto como a J. J. Benítez, tiene un programa en dicho canal (que yo, previsor, tenía en el cuatro), en el que divulgará "ciencia de vanguardia" o "ciencia heterodoxa", de esa que no se da en la facultades de ciencia (lo sé por experiencia), y que tan necesaria es para entender este mundo lleno de misterios. Corre el rumor de que Bruno Cardeñosa también tendrá su hueco por ahí. Eso sería la demasía para mí. Significaría el final del zapping en lo que me resta de vida.
También destacable la incorporación de grandes cómicos, pues, ya se sabe, la risa es salud, y no hay nada más agradable en este mundo que hacer que la gente esboce una sonrisa. Me refiero a Carlos Latre, con la fina ironía y el humor sutil que le caracterizada, y a Eva Hache, ese maniquí del que cuelgan lo que tiendo a pensar que son legajos cárnicos y que parece incluso que habla, como el Monchito. Nunca veo a la persona que la maneja. Supongo que será un pelele de última generación.
Por fin una televisión apuesta por el humor inteligente y deja de lado el chiste soez y facilón.
Recordar, además, la democrática concesión de la licencia de éste nuevo y magnífico canal, que debiera servir de ejemplo para la elaboración de todo nuestro marco legal. Ni sobornos con el reparto de la tarta publicitaria de TVE a otras cadenas, ni concesiones de ningún tipo a otros grupos políticos para sacar esa nueva licencia adelante, y todo consensuado con la amplia mayoría que se podría esperar, la del PSOE y ERC, las únicas izquierdas del país, y el voto en contra de las malvadas derechas, como el PP, el PNV, CIU, y la desnortada IU, que dícese de izquierdas pero se nota a la legua que son de derechas.
En fin, ya no tendré que desayunar mis Corn Flakes desolado en una esquina y ausente del mundo. Ahora puedo ver Comando G y La Pantera Rosa, o deleitarme leyendo qué le depara el futuro a la Exclm. Doña Infanta Leonor según su signo zodiacal.
Aqui en el acuartelamiento celebramos con salvas el nacimiento de tan insigne infanta que nos recuerda la esencia de igualdad y justicia en que se basa la bendita monarquía...
Respecto al canal 4, decir que como Ud. recalca, un canal que nace tras un concurso libre de todos los participantes y que ha sido otorgado tras un escrupuloso proceso de seleccion justo e impecable...
Aqui en el cuartel estamos convencidos de que el canal plus, digo 4, bueno la tele del canal "7" va a ser una nueva forma de hacer la televisión, sin anuncios, con series novedosas y más sorpresas...
Dios le guarde por muchos años Sr. Engelson, permitame decirle que este artículo me ha recordado a algunos de Larra (mancillado por una presentadora pedante de telediario que blasfemó su nombre)
Saludos
Alcachofazul: ¡tú más!, ¡tú más!
Psicopanadero: yo he hecho una encuesta, los resultados provisionales arrojan un 98,33% de gente “entusiasmada” por el nombre, el resto se declaran “muy contentos”. A mi me gusta, básicamente porque me parece un excelente homenaje a Leonor Watling y, en menor medida, a Leonor de Aquitania.
En cuanto a cuatro, espero con entusiasmo los programas científicos en los que van a participar esos futbolistas que nos mencionas, la divulgación de la ciencia es una labor difícil; hora es que una gran cadena agarre el toro por los cuernos. Si el tratamiento del humor te parece inteligente, esperemos a ver el tema prensa rosa: la elegancia elevada a su máxima potencia.
Coronel: con salvas y toda la división formada en traje de gala, me imagino. Ahora me doy cuenta que, hablando de cuatro, no debería haber dicho nacimiento, quizá sería más correcto “advenimiento”. Puedo constatar que en el canal cuatro…el de siempre no, el que está en el 7 (en mi casa) y antes era el plus; no hay ni un solo segundo de publicidad. Lo han cambiado por un elegante e interminable desfile de consejos y recomendaciones de consumo.
Gracias por su religioso deseo hacia mi bienestar. Lo único que lamento es que, si usted no lo remedia, nos quedemos sin saber y sin disfrutar de la anéctoda de la presentadora y Larra ¿no lo habrá confundido con un futbolista?...hace falta tener poca cultura general, eso no me pasaría a mí jamás.
La verdad es que yo no sabía que era capaz de emocionarme así hasta que ví el rostro de la futura Reina. Y digo futura reina porque doy por hecho que se harán los ajustes que sea menester a la Constitución, sin necesidad de consultar al vulgo. ¿Quién se iba a oponer a una reforma tan necesaria? Pues necesario es abolir de una vez por todas la sádica Ley Sálica, tan retrógrada y machista. De no hacerse, podría dar la impresión de que la monarquía es una institución obsoleta y caduca, basada en principios de la Edad Media y que sustenta a una panda de parásitos de mierda que viven a costa del pueblo violando el principio de igualdad de todos los españoles. Y eso sí que no, que nuestros reyes son muy modernos y muy campechanos.
Me parece inaudito entre gente tan formada el ataque de heterosexualidad latente que se está manifestando. Porque no se es más reina por nacer niña, sino que la reina se hace, aunque nazca con un cuerpo de varón -o de Barón- tamaño familiar -Familia Real, Borbones, todos bastante grandotes, sí-.
De igual manera que no se es más general de los ejércitos por nacer con apéndices pa'fuera. ¡Más general es por quien SSSpaña muera! Con una mano en el pecho, si ello fuera necesario. Y si fuere un sólo pecho o incluso un par.
La anécdota es la siguiente, una presentadora de informativos casquivana de TVE-1, con un parecido increible a nustra amada Doña Letizia, madre de la Infanta Doña Leonor y esperemos que futura Reina de España, declaró que había regalado a su novio como regalo de compromiso:
“una joya literaria”; un libro de Mariano José de Larra (1809), 'El doncel de Don Enrique el doliente', encuadernado en 1850.
http://elmundolibro.elmundo.es/elmundolibro/2003/11/06/portada/10...
Demostrando asi Doña Letizia su gran cultura y naturalidad por tan casual ofrenda.
Cito del artículo: "Otra afinidad entre el escritor y la futura Reina de España es que ambos se casaron a edad temprana."
La elección es excelente, recalcando con ella nuestra Princesa su disposición encomiable al suicidio en breve plazo y el perfecto encaje del mensaje de igualdad de larra y los principios de la monarquía.
Aprovecho para reivindicar que la ley debe cambiarse para evitar discriminar a hombres y mujeres en la sucesión del trono, me parece indignante que esto aún esté asi en el siglo XXI y más en una liberal institución como la monarquía que se basa en la "igualdad" entre el rey y los ciudadanos, que no es para nada discriminatoria, sino necesaria para el bien de España.
Viva el rey!! Viva Leonor!! Viva Marichalar!!
Lorenzo: en los tiempos que corren, tendría cojones dejar las cosas como están en ese Sálico aspecto. Te puedes imaginar que mi mayor preocupación es que la criatura no sufra ninguna penuria económica ¿podrán pagar la hipoteca sin problemas?
Al: ahora que caigo, será la futura capitana general. Cuando sea reina, no habrá imperio klingon que nos pueda avasallar.
Coronel: mil gracias por el detalle, he ido raudo al enlace (ni me acordaba que fue presentadora, fíjate que nivel). Me temo que si no cambian lo que mencionas tú y Lorenzo, nos quedaremos al nivel de un pais...
AAAARGGHHH! qué gustazo acabo de sentir: No he visto ni el careto de la infantita ni el nuevo canal de TV. Me siento estupendamente desinformada, porque ambos casos me la traen al pairo...
qué gustito!!
¿Ya ha nacido la infanta? ¿Ya no existe el canal Plus? Dios mio, ¿pero en qué mundo vivo? Me he perdido las celebraciones.
Yo también, como psicopanadero, me alegro de que Iker Jiménez tenga un programa, aunque nunca podrá superar a JJ Benítez por mucho que lo intente. ¿Y los del ARP? Seria la monda que también tuvieran un programa en el mismo canal. Acabarian pegándose con Cardeñosa, Jiménez y Carballar por los pasillos, je je.
Lo de cambiar la constitución para que reine la infanta me parece tan incongruente como mantener la existencia de la familia real. No tengo nada contra esta familia, pero no me parece constitucional que ellos reinen y yo no, por lo que tanto me da que en un futuro lo haga el hijo o la hija. Pero supongo que la gente tiene que hablar de algo para parecer interesante.
Queria decir que qué nos importa a los plebeyos la igualdad de oportunidades que pueden tener los príncipes o las princesas en reinar. No sé, no acabo de entenderlo.
laceci: yo viví ambos acontecimientos con total intensidad; créeme, te lo pido por favor. Puede que fuera el día más feliz de mi vida. (jejeje)
pablito: a mi esos programas me gustan, por lo menos más que salsa rosa y similares, las risas son más "sanas". En cuanto a la ley Salina, yo estoy por cambiar la const (ya puestos) y que, de paso, se reconozcan mis derechos.
Sin duda, un día memorable. Yo no soy de los que beben champán, tiran confeti y bailan sevillanas con los vecinos. Así que me fui al bar de striptease a celebrarlo.
Cuál sería mi sorpresa, amigo Engelson, al ver que en el respetado local tenían colgada, en la puerta, una foto de la pequeña Leonor. Un gran letrero decía: Bienvenida al mundo. Una lágrima recorrió mi endurecido y sediento rostro. Luego entré y me pillé a la primera que me salió al paso. Mientras subía las escaleras, pude comprobar como unos aguerridos moteros comentaban la grata sorpresa que les había producido el nuevo canal, llegando a decir: ¡Y las presentadoras son muy monas!
Lo mejor de todo fue que no tuve ni que pagar, por haber nacido la futura reina. Un día para el recuerdo, sí señor.
Joer, brindar por la nueva cadena..., yo creo que eso ya es pasarse!
Por cierto, si es verdad que hicieron aposta lo de llamarla "cuatro"..., sólo puedo decir que son unos cabritos. Ahora, cada vez que le digo a mis padres o amigas: "pon la cuatro", se harma un lío..., primero ponen antena3, que aquí tenemos configurado ese canal para el 4. Luego, cuando les digo: "no ese cuatro", ponen telemadrid, que se supone que debía estar en el 4. finalmente ponen la 6, pero como mi tele tenía el plus en la 7, se quedan de nuevo diciento "¿eh?".
COnclusión: ya podían haberla llamado 28.
Chico Viejo: "Una lágrima recorrió mi endurecido y sediento rostro. Luego entré y me pillé a la primera que me salió al paso"...jajaja. Veo que pillaste el sentido del día más festivo que ha existido. Nuestros corazones hicieron una piña en ese gran día, y yo tiré la casa por la ventana.
egoime: brindar y bailar hasta el amanecer. Lo de cuatro, he leido la explicación sobre el nombre en algún lado, pero no me convenció y se me ha olvidado.
Saludos
No jodas. Dices que ha nacido una nueva heredera y yo sin enterarme!!!Pero en qué pais vivimos, todo el día con retransmisiones culturales y venta de documentales. A ver si nos ponen algo más de vida social que uno no se entera de la mitad de las cosas.
En relación al punto dos, mucha espectación pero, al final, fue una ligera mutación. Del plus al cuatro no hay más que un rato de desconección (si lo lees con musiquita parece que rima con gato, zapato o perestroika) La cara de Gabilondo parecía la de un colegial (crecidito) que acababa de salir de la carrera de periodismo, esa que uno se dedica a empollar varios años para descubrir que basta con acudir a un programa de relerrealidad para alcanzar el mismo curriculum vitae.
Seguiremos dando una oportunidad a la cadena, más que nada por joder un poco a todos los que se pusieron en contra. Hay que ver como evoluciona el pais.
Es verdad que hay que darle una oportunidad a la nueva cadena. De momento cuando hago zapping para ver que echan, siempre están con anuncios. En ese sentido parecen los mejores.
Otra cosa es que, ayer domingo, vi que echaban una serie de la que había -hace poco- empezado a hacer copias de seguridad. Médium, con Patricia Arquette, llevo vistos cuatro capítulos y la serie, por el momento, merece la pena. Es posible que en tema series sean más constantes y menos cambiantes que el resto.
Permítame:
"De momento cuando hago zapping para ver que echan, siempre están con anuncios. En ese sentido parecen los mejores."
¡Bravo!
Le voy a remitir, sobre la recientemente nacida infanta a mi blog de conspiranoia, que en unos días reflejará algo sobre el tema.
Lo digo en broma, pero al próximo que me hable de usted...
¿Qué?
(Es que tengo un amigo que a lo mejor le interesa la oferta...)
Pues, por ejemplo, le pongo a fregar la cubierta :DD
¡Ha dicho que sí! (Tiene muchos fetichismos, y el de jugar a las criaditas es uno de ellos...)