24, modestia reflexiva
Publicar un post dentro de la categoría Con toda modestia exige un doble ejercicio mental; por una parte yo tengo que recopilar datos sobre mis actividades que muestren sin lugar a dudas que soy una persona humilde y modesta; y por otra parte, vosotros, los lectores, debéis tomar mis palabras como si fueran verdades incuestionables, sin exigir ninguna explicación ni hacer ninguna pregunta.
No se si alguno de vosotros habéis visto la serie “24”; en esa serie el protagonista -Jack Bauer- está constantemente hablando por el móvil con el presidente de los EEUU y salvando a su país de peligrosas conspiraciones terroristas. Mi trabajo es muy parecido, tengo el detalle de presentaros unos instantes de mis actividades, con el fin de que os deis cuenta que si hay algún héroe sobre la faz de la tierra, si hay alguna persona a la que debéis la vida y eterno agradecimiento…ése soy yo. Con más sencillez que nunca, usaré una modesta tercera persona para referirme a mi mismo y emplearé el humilde pseudónimo de “el autor”, ya que me ha parecido demasiado largo el apelativo que, por derecho propio, me corresponde: “el mayor héroe de la raza humana, el mejor agente operativo y el más afamado analista y consultor externo en temas de seguridad que hay sobre la faz de la tierra y el universo entero”.
***** (Separador temático © Alcachofazul: aviso de cambio de tercio, pausa dramática)
El autor llega a su casa del trabajo reflexionando, dispuesto a escribir un post. Quiere que la gente olvide el que escribió la semana pasada, que hagan como si nunca hubiera existido, si vuelve a hacer otro parecido los sponsors le retirarán su apoyo y nunca podrá vivir de su blog. Tiene alguna idea en mente, puede que haya suerte y al final le salga algo aceptable, pero antes tiene que acabar algunas tareas.
El autor reflexiona un instante, va hacia su cuarto y se desviste, cuelga cuidadosamente su chaqueta y la corbata. Se quita la camisa y calcetines y los echa en el cesto de la ropa para lavar; el pantalón lo tira en un rincón del dormitorio, hecho una pelota; los zapatos los deja tirados de cualquier manera en medio de la estancia. Saca la Glock 19 de su funda y la deja en la mesita del salón, al lado del equipo de música; mete un cd en el equipo y empiezan a sonar los acordes de su querido Mozart, el Dies Irae del Coro de la radiodifusión de Leipzig. La música impregna la casa de un aire culto, elegante y exclusivo; el autor se contagia del ambiente y, con gran delicadeza, se rasca un huevo.
El autor reflexiona, piensa un momento en el trabajo que le resta por hacer y que después podrá dedicarse a escribir un post. Mientras sigue sonando Mozart, se sienta en la mesa de su despacho, frente al ordenador, y saca una pequeña libreta negra en la que consulta algo. Comienza a teclear y abre una sesión en un servidor departamental de producción, conectándose por una red segura. Con pulso firme y una expresión decidida, el autor empieza a introducir nuevas coordenadas y parámetros para el satélite de vigilancia; de vez en cuando consulta el apartado de claves en su libreta negra e introduce los códigos correspondientes. Lo hace con gran cuidado, si se enteran en el departamento que tiene acceso al servidor desde casa, lo empapelarán seguro. Cuando termina de introducir los nuevos datos para el satélite, minuciosamente borra o falsea todas las pistas de su acceso al sistema y cierra la sesión.
El autor reflexiona y, de repente, siente un gran vacío en su interior; debido a su entrenamiento y sus excelentes reflejos, rápidamente identifica la sensación: es hambre. Se dirige a la cocina y se pone un bocata de salchichón ibérico, siete centímetros de pan del día y doce rodajas de salchichón, ni una más ni una menos. Cuando termina el bocata, con pulcritud, recoge todas las migas ayudándose de una servilleta y las tira al fregadero; después, con gran elegancia, eructa satisfecho y se limpia los restos de grasilla del salchichón en el gayumbo.
El autor reflexiona pensando en la última tarea pendiente antes de dedicarse a su blog, cambia el cd de Mozart y en su lugar pone uno de sardanas y folklore catalán, subiendo el volumen tres puntos. Después coge su móvil de última generación y marca el número privado del presidente Zapatero.
--Sr. Presidente, bona tarda, al habla engelson.
--Bona tarda engelson, ¿qué pasa neng?, ¿tienes alguna información nueva?
--Si, Sr. Presidente, me dijo que le llamara en cuanto tuviera algún dato importante.
--¿Malas noticias?
--En efecto, Sr. Presidente. Nuestro equipo táctico en Francia tiene pruebas irrefutables: los que queman los coches en Francia son zombis infectados por la gripe del pollo.
--Maldita sea, lo sabía…¿qué clase de pruebas?
--Audio y video, Sr. Presidente; tenemos también muestras de tejidos.
--¿Las muestras de tejidos dan positivo en el test zombi?
--Afirmativo, Sr. Presidente.
--Bien, avisaré al general Romero y al Estado Mayor para poner en marcha la correspondiente alerta zombi. ¿Alguna cosa más?
--No de momento, Sr. Presidente. Hasta diciembre, que tendré que desplazarme a Puerto Vallarta y Hawai para seguir investigando unas posibles conexiones internacionales.
--Vaya, que gran sacrificio, igual te quedas sin puente. Ya le diré a tu jefe que te de unas vacaciones extras. El país está en deuda contigo engelson.
--Es mi deber Sr. Presidente, doy hasta mi último aliento por la seguridad del estado.
--Asi me gusta engelson. Bueno, adeu.
--Adeu Sr. Presidente.
El autor reflexiona sobre la conversación y una enigmática sonrisa aparece en su rostro, se dirige hacia el calendario de su despacho y con un rotulador rojo tacha los días del 5 al 23 de diciembre. Después en un margen del calendario dibuja una tumbona y un vaso de tubo con una sombrilla pequeñita. El autor va hacia el salón y se sienta en el sofá, se nota más modesto que nunca; levanta la vista y se ve reflejado en un espejo lateral. El espejo le devuelve la imagen de una persona muy sensual, en plena forma, en estado de relajación pero con toda su potencia muscular dispuesta a entrar en acción al menor síntoma de peligro. El autor sonríe a su imagen del espejo, se levanta y saca bola; los bíceps de sus brazos se tensan, mostrando una envidiable forma física.
El autor reflexiona, va hacia el equipo de música y cambia el cd por otro más apropiado para escribir un post. Se sienta en su despacho frente a la pantalla del ordenador, abre Word y pulsa el botón de nuevo documento en blanco, la enorme superficie blanca del Documento1 recién creado se refleja en sus facciones, creando un hermoso y fotogénico claroscuro en tonos rojos y ocres que ni Storaro en su mejor día; la música de Santa Justa Klan suena alegre en toda la casa. El autor ya tiene todo preparado para escribir el post, ya solo falta empezar a darle a las teclas, pero...algo no marcha bien…el autor se siente vigilado y su instinto no le suele engañar. Disimuladamente mira hacia la ventana y repara en la causa de su intranquilidad: son las vecinitas de enfrente, ese simpático grupo de chicas que se pagan los estudios de postgraduado trabajando como streapers los fines de semana y que constantemente le mandan fotos por correo electrónico mostrándole sus encantos más íntimos. El autor las saluda amablemente con la mano; una de ellas -la que sujeta un cartel con su número de móvil escrito y se parece a Karolina Kurkova, pero con varias tallas más de pecho- se desmaya de la emoción, sus amigas la recogen para que no caiga al suelo. El autor corre la cortina, recupera la concentración en un instante y se pone a lo suyo, a escribir su post; pero antes…
El autor reflexiona…"Bueno, vamos a ver. Yo creo que un post con unos zombis modestos y sensuales que coman pollos griposos marca SGAE contra unos klingon que les haya picado el cerdo y perseguidos todos por J.J. Benítez y El Fary bailando La Batuka, le tiene que gustar a todo el mundo..."

engelson dijo
Llegados a este punto podría decir que el post entero es broma, pero casi no merece la pena. Aunque lo pusiera con mayúsculas en el primer párrafo, semanas después vendría un adolescente disléxico preguntando a ver si estoy de coña o diciendo que no se cree nada. Como el asunto me preocupa hasta el punto de haber perdido el sueño y el apetito, puede que sea mejor hacerlo al revés, por lo que he creado el siguiente aviso e insertarlo en adelante en todos mis post:
Los sucesos y acontecimientos reflejados en el presente post son un fiel reflejo de la realidad más exacta, y los personajes que aparecen son individuos reales con nombres y apellidos.
Quedáis avisados…
24 Noviembre 2005 | 08:20 AM