El gran simio y el fiestón de la noche anciana
Una vez amarrado el nuevo contrato y negociadas las condiciones económicas para el año en curso con mis sponsors, es hora de disfrutar de la vida y de todos los lujos que el dinero puede proporcionar. Coger un par de borradores -de un nivel penosamente cutre- y publicarlos por todo el morro, es una buena prueba de la inevitable degeneración de este blog y de la dureza del rostro de un servidor.
Efectos secundarios
Este mes de diciembre pasado hemos tenido el placer de disfrutar de la combinación festiva más cutre que recuerdo: puente de la constitución en martes-jueves y navidad-año nuevo en domingo. Para rematar, los fumadores hemos tenido la gran oportunidad de poner públicamente a prueba nuestra fuerza de voluntad, por el sencillo y democrático método de la reciente prohibición gubernativa de fumar en lugares de trabajo a partir del 2006. No ha bastado la campaña emprendida por la simpática Mercedes Milá, persona a la cual adoro y reverencio, el gobierno ha tenido que meter baza en el asunto y pensando en nuestro bien, ha decidido que si quieres fumar en el trabajo, pues te bajas a la calle y te fumas tu cigarrito ahí.
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Yo soy fumador y entiendo perfectamente que a la persona que está al lado le pueda molestar el humo. No voy a entrar a comparar el fumar con otros hábitos y costumbres que puedan molestar, como por ejemplo no estar con el pico cerrado. Lo que jamás habría pensado es que tuviera que dar las gracias al gobierno por la mencionada medida prohibitiva; y es que las ventajas de no poder fumar trabajando, superan a los inconvenientes. Con la autoridad y experiencia que me otorga el haber estado tres días sin fumar mientras trabajaba, paso a relatar un par de cambios físicos y psíquicos que he tenido la oportunidad de experimentar a lo largo de estos días de privación fumeta.
El no fumar produce potencia. Efectivamente, tengo que decir que ha sido privar a mi organismo de los elementos tóxicos presentes en el tabaco, para encontrarme en un estado de excitación constante. Consultado el tema con los expertos (o sea, el google), parece ser que el dejar de fumar de repente, tiene un efecto equivalente a la ingestión de varias Viagras. Esto no tiene porque considerarse malo si no fuera porque el trabajo no es -normalmente- un lugar adecuado para izar bandera.
El no fumar rejuvenece la piel. Otra vez tengo que dar la razón al gobierno y la Milá. Tres días sin fumar en el trabajo y tengo el cutis brillante, terso y lleno de vida. Nuevamente ésto tiene una pega y es que las mujeres me rodean constantemente, intrigadas por mi nuevo y juvenil aspecto. Esto no sería malo por si solo, pero si se une a mi estado de excitación sexual, nos encontramos con un grave problema de desorientación por mi parte.
Nochevieja, evolución histórica absurda y mensaje moralizante gratis
Desde la edad de piedra, el ser humano ha tenido la necesidad de juntarse con sus semejantes y celebrar alegremente el cambio de año. Me imagino que en aquellos tiempos, los prehistóricos, la manera de celebrar la nochevieja con el resto de tu clan sería emitir unos gritos guturales, comer a dentelladas unos trozos de mamut crudo y darse mútuamente unos enérgicos garrotazos en toda la cocorota. Las tribus más evolucionadas, seguramente añadirían a todo eso unos rítmicos golpeteos de piedras y danzarían alrededor de una hoguera: estas tribus -según prestigiosos antropomusicólogos- fueron las precursoras de lo que hoy conocemos como reggaeton.
Durante la época romana eran famosas las bacanales de nochevieja, donde los nobles y patricios romanos organizaban juergas por todo lo alto. Grupos de músicos y bailarines de todas las regiones del imperio amenizaban esas fiestas; bajo el hipnótico ritmo de tambores y flautas bailaban enloquecidos, y embriagados por el fortísimo tintorro de la época se produjeron las primeras picaduras de cerdo, el traidor porcino del cual ya he tenido ocasión de hablar. Sin embargo, pasaron siglos hasta que la picadura de cerdo fuera identificada, ya que la costumbre de la época era provocarse el vómito a propósito para poder seguir con la ingestión de comida y bebida. El despiporre padre, la gran madre de todas las juergas; la fiesta se encadenaba durante dias y se hizo necesaria la aparición de un nuevo oficio: el “vomitatorum”, esta persona -muy bien consideraba socialmente- se ocupaba de provocar, recoger y limpiar los agradables y aromáticos flujos estomacales procedentes de los asistentes a las fiestas.
Como se puede ver en la imagen superior, actualmente la celebración de la nochevieja ha adquirido tintes de verdadera y desenfrenada orgía. Aunque es evidente que los participantes se lo están pasando como nunca, resulta mucho más sano ser más comedido y nuestra salud nos lo agradecerá. Observad la mirada perdida de algunos de los juerguistas; la mirada fija en algún lugar al que solo es posible llegar con la “ayuda” artificial del alcohol y las drogas, sin lugar a duda, drogas duras. ¿Merece la pena arruinar nuestra salud por unos instantes de risas desternillantes? El sexo es algo saludable, pero nuevamente me pregunto ¿estas personas conocerán el significado de la palabra abstinencia? Es hora de tomar partido ante unas actitudes, sin duda atrayentes, pero contraproducentes.


gianis dijo
estos chicos de la foto son un claro ejemplo de la depravación de la junventud en este país. cuánto vicio en sus miradas, cuánta lascivia en sus rictus, cuánta lujuria desenfrenada en sus cinturas, cuánta leche, ejem, derramada.
5 Enero 2006 | 10:31 AM